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Í? A t -a Jiirigibic írancí 3 s clíCbaudy Aquí no es i) osil) le. como en los barcos de vela, marcliar contra viento dando bordadas; en los dirioiblcs, para marchar contra viento, es imprescindible que posean mía vchcidad propia superior á la del ciento. I. as velocidades medias de este en nuestro país alcanzan exccpcionalmcntc 30 metros or segundo, y el número de días de cada año en uc el viento excede de distintas velocidades es el siguiente: cinco días al año el viento es de más de 25 metros i) or seírundo; once es de más de 20: veintidós, de más de 18; cuarenta y uno, de más de r; sesenta y uno, de más de 12; noventa y cinco, de más de fo: ciento oclicnta excede de siete; doscientos veinte, cíe cinco, y trescientos treinta, de dos y medio. Hay, i) ues, cine dotar al j -lobo dirigible de la niítyor velocidad prí ia que ijosible sea, y para ello hay (itic reducir la resistencia de todas sus partes para que pcneircn en el aire: afilarlas y liacerlas de formas y dimensiones apropiadas, semejantes á las de los royectiles, submarinos, torpedos, etc. De cuatro l) artes se compone un dirigible: rimera, el globo. roi) íamente dicho, al ue se da forma ajiáloga á l: i de los sul) marinos, con i) erfiles l) ien estudiados y proa y popa afiladas, tales (jue la riinera seriare dulcemente las moléculas gaseosas y la segunda las lleve á reunirse, sin chocpies, remolinos ni vacíos, qu. e aumentarían la resistencia, i. a sección transversal más conveniente es la circular, por ser la uc iierr- hte dar mayor volumen al glol) o con la misma tela. l d volumen dcl) c ser grande, orf uc aun. cntando como el cubo del radio y la superficie y el ixso como el cuadrado, á mayor globo, mayor cantidad de fnei CÍ; asccnsional disponible. Segunda, la barquilla, que se hace afilada y lo más equeña posible, para contener el motor, los pasaje- quilla, por medio de tirantes, de una banda de amarre ó relinga, que rodea exteriormente al globo hacia la mitad de su altura. Cuarta, los órganos de rigidez, estabilidad y maniobra. El dirigible necesita ser rígido, es decir, presentarse sin bolsas ni pliegues que dificultarían penetrase en el aire como un proyectil. Para ello basta con mantener el gas que llena el dirigible (que suele ser el hidrógeno, por su ligereza) á una gran presión pero como ésta disminuye por pérdidas, cambios de temperatura y otras causas, es necesario inyectar hidrógeno á medida que se pierda; como este gas no 3 uede producirse fácilmente en el viaje, se substituye por aire, y como éste, reunido con eí hidrógeno, produce mczela detonante, existe en el interior del dirigible otro gloljo pequeño, llamado compensador, en el cual se inyecta el aire por medio de un ventilador, y así no se mezcla con el liidrógeno. Xo ha sido este sencillo procedimiento, debido al general francés Meusnicr, el único empleado para obtener la rigidez; el conde de Zepi) clin, teniente general alemán, la obtiene en sus globos or medio de una armadura ó esqueleto metálico, sobre el cual se coloca la tela. Por último, en la generalidad de les casos, se auxilian ambos procedimientos: el del compensador interior y el de la rigidez or medio de vigas armadas metálicas de formas y dimensiones arladas. Dirigible militar italiano. S S 2 tíés Dirigible alemán Parseval ros y varios órganos y aparatos indispensables. Tercera, la suspensión- que es la unión del globo con la barquilla, la cual se hacía antes por intermedio de una red, como la de los globos esféricos, pero actualmente se ha desechado ésta por aumentar la resistencia á la penetración, y ahora se suspende la bar- De aquí han deducido muchos una clasificación de los dirigibles en rígidos, scmi- rigidos y no rígidos, clasificación caprichosa y ue debe desecharse, pues globo que no es rígido no es dirigible. Ya tenemos el globo de forma conveniente y rígido; ahora es necesario que sea estable, que no esté bajando y subiendo, peloteando como un globo esférico ordinario, y que los movimientos producidos por la marcha del motor, por las rachas de viento y l) or otras causas exteriores, no sean desordenados ni pongan en peligro al globo. Todos estos objetos se consiguen, en general, por planos fijos que, á manera d é l a s plumas de una flecha, dan gran fijeza á la trayectoria, y por otros móviles, llamados timones de profundidades, los cuales tienen por principales objetos moderar el cabeceo del dirigible é inclinar el ei ¿de éste para subir ó bajar oblicuamente, como el timón de ruta, colocado á pona, inclina el globo á derecha ó izquierda. Lleva, pues, el dirigible uno ó varios aeroplanos, ompenetrándose y auxiliándose así las dos ramas de la navegación aérea. El problema de la estabilidad es uno i e los más difíciles que se presentan al construcror ó inventor de un dirigible, y sus dificultades aumentan -on la velocidad que se trate de obtener. Queda aún el aparato de propulsión del dirigible, constituido por el motor y las hélices, partes, como se omprende, las más importantes en un buen globo. El motor empleado es en todos los dirigibles ac-