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IjEsj -r -t T NAVEGACIÓN AÉREA E l ilustre capitán de Ingenieros A l i r e d o Kindelán, cuya competencia en estos asuntos es de todos conocida explica á los lectoreí de BLANCO Y NEGRC la historia, importan cia y mecanismo de lo; globos dirigibles eu e siguiente ameno y bier documentado artículo, de indudable actualidad ahora que España ensaya el primer elemento de su flota aérea. medio de los globos, en oposición á los que, fieles á as ideas universalmente admitidas hasta el siglo XVIII, trataban de resolverlo sin acudir al nuevo invento, formando los adeptos de la escuela de lo más pesado que el aire. El problema del globo automóvil ó globo dirigible, se presentaba arduo y difícil. Para marchar sobre tierra ésta presenta el punto de apoyo indispensable á toda traslación; el buque marcha sobre el agua y encuentra en ésta un punto de apoyo relativamente sólido por ser el agua un fluido de gran densidad é incompresible, y en el mismo barco submarino, cuyo modelo de navegación es el que más analogías presenta con la aérea, además de la gran densidad ó iucompresibilidad del agua, existe la diferencia de efectuarse en un medio generalmente en calma ó poco movido, sin presentar los cambios de velocidad, dirección v densidad del aire en días de viento. A esar de todo, el hombre ha sabido encontrar un punto de apoj O en un medio tan elástico como poco denso, y los dirigibles actuales marchan en la mayoría de los días, en la dirección elegida por su piloto. II. El globo dirigible 5i aec. -Velocidades ijropia y relativa. -Xo hay globos absolulameiite dirigibles. -Velocidades del viento. -Hay que rediM ir la resistencia á la penetración del globo. -Do qné so conii onc un dirigible. -Forma; papeles que lian de llenar la proa y la iiopa. -Xo convienen dirigibles pequeños. -RigidcK; clasilicación cajjrií liosa. -Estabilidad. -Motores empleados en aeronáutica. -Propulsores, belices. Desde que el globo La France, de Renard, describió, á voluntad de su piloto, el 9 de Agosto de 18 S 4, una curva cerrada, volviendo al punto de partida, puede decirse que el dirigible existe. Pero ese mismo globo, que en un día de calma realizó este viaje, no pudo luchar contra el viento el 25 de Agosto de 1885, dejando de ser dirigible por exceder éste de seis metros por segundo. Hoy los dirigibles pueden luchar con vientos do 13 y 14 metros por segundo (47 y 50 kilómetros por hora) pero como existen velocidades de vientos superiores á éstas, resulta que el dirigible no es tal más ue en determinados días. r. El liomlbre y las aves. -liimancio á. la Naturaleza. -Descubrimiento de los globos csléi icos. -Ascensiones libres. -El globo automóvil; diíicultad tlel problema. D ey de la Creación el hombre, trató de hacer efectivo su dominio sobre todo el planeta; la tierra rindió la primera acatamiento á su soberano; siguió luego el mar que, aunque indómito, ha tenido que sufrir sobre sus movedizas espaldas el rápido batir de los remos primero, y de las ruedas y hélices modernamente, aceptando, mal de su grado, que buques, cada vez mayores, surcaran sus inmensas soledades. Sólo la atmósfera desafiaba irónica á quien se proclamaba orgulloso su rey, no permitiéndole abandonar el suelo y castigando duramente su osadía cada vez que, impaciente, intentaba pascar su cetro por esta mrte de sus dominios, reservada, al parecer, tan sólo á sus más humildes subditos: las aves. Se comprende, por tanto, que el hombre experimentara una imperiosa necesidad de domeñar, de hacer suyo este elemento, como lo demuestran la leyenda de Dédalo é Icaro y las noticias que nos suministra la Historia desde sus albores sobre aparatos volantes, especialmente el construido por Archytax de Tarcnto en el siglo iv (antes de Jesucristo) Todas las innumerables máquinas voladoras fueron hasta el siglo xviii imitaciones serviles de los ájaros, por creer que el hombre, para vencer á la Naturaleza, había de copiarla, error grave que se evi; lcncia con solo recordar que no existe la rueda en ningún animal terrestre ni la hélice en ningún pez, á pesar de lo cual el hombre, con estos dos órganos, lia vencido en velocidad á sus siíbditos de tierra y de agua. l d año 3783 inventaron los hermanos Montgolfior el primer globo esférico, y desde entonces ya el hombre pudo surcar los aires, aunque sufriendo la humillación de no poder elegir su itinerario, estando á merced de los movimientos interiores de la atmósfera ó corrientes aéreas. Con el transcurso de los años se perfeccionaron los globos libres, siendo ya el aeronauta dueño, en cierto modo, de elegir su altura de navegación y de aprovechar por ello, en algún caso, las corrientes aéreas para marchar en determinadas direcciones: pero esta solución era v es precaria y no podía satisfacer á los hombres de ciencia, los cuales trataron de conseguir que el globo pudiera marchar en cualquier dirección sin ser juguete de los vientos, apareciendo la escuela de ¡o más ligero que el aire, cuyos partidarios intentaban resolver el problema de dirigirse lib. renjente en el espacio por S s: n fltr- Dii igibie alemán Zeppelin Se llama velocidad propia de un dirigible la que puede desarrollar en un día de calma. Si su Oiiemos otro día en que haya un viento Xorte de 10 metros por segundo y un dirigible cuya velocidad propia sea de l, metros CK igual tiempo, tendremos: que si marchamos hacia el Sur, las dos velocidades so sumarán y marcharemos con una velocidad relativa de 25 me- tros por segundo (go kilómetros por hora) si marchamos hacia el Norte, ó sea contra el viento, sólo avanzaremos cinco metros en un segundo (18 kilómetros por hora) y si elegimos una dirección intermedia, marcharemos á una cierta velocidad comprendida entre 5 y 25 metros por seg undo, tanto mayor cuanto más se aproxime aquella dirección á la del viento.