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son posibles en nuestro tiempo los sucesos qn. e antaño alentaban los mismos partidos políticos á cuya cuenta se apuntaban después. Sucesos uc hoy nos parecen tan anacrónicos como algunas costumbres viejas aún seguidas entre nosotros, si bien con la falta de esplendor jiropia de su vcicz; la fiesta de San Antón, por ejemplo. ¿No ha de resultarnos un poco anacrónica esta fiesta en los días del automóvil, limítrofes de la edad del aeroplano? J a gente discurre por la clásica calle de Ilortale. za con toda la buena fe que se necesita para asistir á un espectáculo cpie ha de resultar lirecisamente de la concurrencia de espectadores. Mas bien se ve en sus rostros aburridos que echa de menos los tiíjos y los detalles iiintorescos de que hablan con regocijo los cronistas de pasadas épocas. Quedan algunos, de esos pocos cpjc rinden culto á la tradición y no ijicrdcn ripio, como vulgarmente se dice, mas con ellos no basta para devolver á la fiesta el esplendor perdido. Y es c ue el mundo marcha, y no por cierto al paso que los que se acercan al Santo en espera de sus lícndiciones. Hoy ya es justo llevarle el automóvil. Mañana será j reciso acudir ante su altar con el acroiilano, Pero lo que resistirá incólume todas las mudanzas del tiempo, será el amor á la patria y el laurel para los ue por ella derraman su generosa sangre. Por eso al solo anuncio de la vuelta del líjército que combatió en MeliUa, todas las clases sociales rivalizaron en entusiasmo ijara recibirle como merece. i Honor á los heroicos soldados que regresan de renovar nticstros laureles! IJegan cuando aún no se ha extinguido el eco de gloria (pie resonaba en Zaragoza al s e descubierto el monumento conmemorativo de su, Exposición. Y al verlos entrar alegres y animosos, después de una campaña tan dura y tan sangrienta, el alma nacional revive sus recuerdos en presencia de una realidad también gloriosa. Ellos han colaborado en la resurrección de Es- Pledad Zenea de Bobadnia. fot. Kanlak Un iriucóii de la Esno. icif ii que se celebra eu la ícasa Vilclies Fot. Goui l) aña, y todo nuestro amor les es debido... Otra ve por su esfuerzo, nuestro nombre se pronuncia en todas iiartcs con la veneración de siempre, c uc aminoraron en períodos tristes los desaciertos de los políticos. Cerremos esta crónica con una noticia donde también alienta el amor á las glorias de España, Una dama Uustvc, doña Piedad Zenea de Bohadiíla, esposa del insigne escritor que ha popularizado el seudónimo de Fray Candil, emprende una excursión por las principales capitales de Europa y América, para dar conferencias sobre los pintores españoles. Hablará en los idiomas de las naciones que visite- -que los ijosee á la e r f e c c i ó n- -de nuestros grandes maestros y de sus inmortales obras; y este himno en honor dtd arte español, entonado por una mujer de la alta intelectualidad y extensa cultura de la señora de liobadilla, consolidará el res- ¡leto y la consideración ue J isi) aña merece. Piedad Zenea ha sido rcciliida en Talad o por SS. MM, los Reyes yXlfonso, doña Victoria y doña María (iristina, que la i 1 e n t a r o n en su emin- esa. ¡Con ella van también el corazón y el aplauso de todos los esiiañoles! A. NToxio PE MADRID. r MM i í. a Pot. Tlivoro. L iia csccuu lie la cUisica iícstii tic San Antón,