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i IH E U 1 D I I O -iSabelaaa... E n t r e el mailí o rumor de lo árholeí movidn por el viento y la alcfíte c meión del agua ijue corre en libertad por los regalos, sallan e as dos voces frescas y Juvenilí. las más dulee? que se oyen en la ImerEa, Toünclüoo- ¡Sa! ielaaa, ¡Diantre AK murljaeha. DoUíie quiera que se encuentre, entre ada á los sencillos menesu? res ronfiados á su dílisencia. lia de pedir el auxilio del mncliacho, sin pensar que puede perturlxirle y oliligarle á que abandone la lalmr en que ocupan- SUS niano- i y su pensamiento, ilien que l ofuieTo, apeua- í oye la vo que le llama con tanta prisa, todo lo (leja intuedíaiauíeuie y acude solicüo y presuro al llaniamienio. ¡Y en verd; (l que podría alniirarse este trabaJo. I Porque nunca Isalnrl necesita de Toñuelo. aunque por la UJ c. yu que le (lc íi. yuda e pensara que está en uu irance- iiíuradisímo, Ya le dice i i.i e no puede Micar la lierraila ya que se le descnm iuso la azadilla can que removía la tier r a ó qiiL- sus ropas qiieilai jii s ijeli. i á la rama d -un árbil, in que ella le sea tVicil desasirse. V. sin eml) artio. Sus manos. íuertci y ordezuelas. capaces son de k v a n i a r no ya la lierrada. siui) cttro cualquier recijiienle de m. ás peso. La azadilla licué imuediata compostura con un golpeeito iusigniñcaute. Y ta. mbién con un leve movimiento, la rama del árl ol soltará su presa... Así! o comprende Toñuelo, sonriendo, pero se aleara de que su ¡niervención sea necesaria- V prolonga, ruantn puede aquellos r lo sin enterarse de que Sábela también bace lo posible or proIihn -arÍu Al reanudar su lalw. ir interrun Ída. el mucbaebo siente aljío (jue no se e pbca. pero que k proíluee una alevina y un bienestar iumcuso. ¡ToñueliTHiíO... -i Sabt- laaa... I Alfiunas veces ve oye tambiéu á sc juida el comentario. Es el padre ó la madre de ísabel ouc la re- prenden porque llama á Toñuelo á cada p a s o y en ocasiones es el mismo Toñuelo t tiieii recibe la reprensión, por la pn uliiud O- M que acude al llamamiento... Pero las reprensiones son cariñosas y ya en su tono advienen los mncliacbo que no liay que tenerla- -muy en cueiua. ¡V a- -Í e la verdad, Los jiadres le fsal) el acarician el proyecto de casarla con Toñuelo. sn rÍmo. á quien recopercn e tiequeñn y quieren misuia niLUle como í fuera MI bijo, Lov ea aráu cu ¡mi o lle íue el licm j y ya e ref; iieÍJ 3 n cmuiireníliendo i Ue su idea será recibida con el mismo JÍUZO t ue ellos la jiroponj an... ¡A b buenos y previi- ores i adres- ¡Xo ditjáis nada á los muebacbos. Ellos serán los i ncarjrados de decíroíílo. Porfjue aún no sab. n ío C Ue les pasa, I1 Í pueden dar nunibie á n desuo... Pero el deseo ya empie a á aletear en sus Ci razones y les impulsa á estar siempre junto. siempre Juntos. Viven inconstHeniMih TUC en un H níetun idilio, basta que un dia claro y risueiio. mecidos por el rumor de la bri -a que acaricia los árboles y p r H Cíintar del a; iKL ue cirre T r los rtí- atos y por el alcK pi ir de los pájaní -ijm- iicolean las frutas de la huerta, se pri- i TIÍ U cotudos de la mano anre vo ioiros y ns dii au con vo lirme. auuqu- perturbada pfr la emoción: os lucremos! AssEL io M A R T I N Pituiu be f i H i a