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saber ustedes ue á mí me ha llegado á lo vivo la dichosa guerra, que so una jjobVc víctima más de ella... Gus L iWo. ¿Cómo, cómo? CLOTII. DE. ¿Qué quieres decir? MAXOLITA. ¿Qué desgracia te lia ocurrido por ía g u e r r a? ViRTUDiíS. -Una muy g r a n d e imra mí la mayor de todas. Que he erdido á mi novio i GUSTAVO. Asombrado. E h? CLOTILDIÍ. (TarnbicH en el colmo de la extráñela ¿Q u e has perdido á tu novio? Pero tenías novio? M A X O L I T A ¿P e r o tenías novio? GUSTAVO. -Cuando lo ha erdi lo, señal de que lo tenía. VIRTUTTIÍS. -Ya sé ue para vosotras es una sorpresa... CLOTÍLDIC. ¡Y tan sorpresa! VÍAXOLTrA. -Ko sabíamos una palabra... del heroísmo del ix) bre Riollano... líspaña le quedará eternamente agradecida GUSTAVO. (Saliendo con sus pnnias Clotilde y Manolita de casa de l irtitdes. ¿Pero os lo habéis creído? Inocentes... ¡Si eso no es más que un embuste! CLOTÍLDIC. (Estupefacta, como su hermana. ¿R h? ¿Q u é dices? MAXOLITA. -Pero... (iusT. wo. -Lo que oís. Ni el teniente Riollano era novio suyo ni Cristo (juc lo fundó! CLOTILI; ¿Será posible? l xoLri ro iié se propone? CLOTU Dic- nes valor se necesita para forj a r ttn inftuKiío cíe esa clase! (JUSIWVO. -Tal vez... Pero se necesita más valen- para pasarse la vida sin un simple pretendiente. Además, sois injustas con la j obre Virtudes... (3 s hal) éís projiuesto todas las amigas i i (iusTAVo. ¡Ni una alabra! VíRTUDivS, -Nadie lo sabía, l í r a n unas relaciones (jue ocultábamos á todo el mundo por miedo á la oiiosición de una ú otra arte. Ahora que desgraciadamente se han acabado... CLOTILI) i- ¡Qué lástima! ¡Cuánto lo sentimos! MAXOLITA. Pí) bre irtudes! Te acompañamos en tu pena. (JUSTAvo. -1 o mismo diüo á usted, iiei- i (1; i Virtudes. ViR i- UDics. -Gracias, muchas gracias... CLOTILDI: ¿C) jTé era tu novio, teniente, capitán... ViKTUDics. -Teniente de Caljallería. ¡El teniente Riollano! (íusTAVü. ¡El teniente Riollano 1 ¡I i héroe! CLOTILI. -Justo, de! ¡ue han hablado tanto los periódicos... MAXOLITA. -Que han publicado su retrato... GUSTAVO. -Cno de los héroes más gloriosos y el primer muerto que hicici- on los moros... Triste cosa es, pero bien satisfecha puede usted estar í darla en las n a n c e s con vuestros novios y m u r m u r a r de ella por no haber tenido uno soló... De suerte (pie, al einjiezar lo de Melilla, vio el cielo ibierto y j) ens para vengarse de v o s o t r a s ¿T r í i tan de compadecerme? Pues el primer oficial soltero ue muera heroicamente, va á ser mi novio. Y dicho y hecho. Ahí la tenéis de novia de un íiéroe... CLOTÍLDIC. -Eso ¡uisiera. MAXOLITA. -Desengáñate, Gustavo, a! í dt cierto habrá habido. Gir. s- iA. vo. -X ada, hija, una inocente fantasía de di lomática... Y luego hablan mal del Gobierno... Ya veis, gracias al Gobierno, la guerra de- Melilla ha servido para tres cosas: iiara gastar (hncro, para demostrar que los españoles son siempre bravos y para que Virtudes haya tenido un novio ¡nada menos que un héroe! CLOTÍLDIC. -De todas maneras, el que se decidiera á casarse con Virtudes sería un héroe. GUSTAVO. ¡Ande la tijcrita... J. ORTJZ DE PINEDO. DIBUJOS DE MÉNDEZ OKINGA