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MUJERES DE PARÍS l A SEÑORITA POLAIRE I J n o s cabellos foscos, unos ojos cuya pintura llega hasta las orejas, una boca de espuerta y una cintura inv rosímil por lo pequeña Colocad encima un fieltro de los más grandes que ahora se lleven y teridréis á la señorita Polaire. Se dio á conocer en París porque era la amiga insepar: d) lc de VV illy y de Colette cuando Colctte v Wilh eran marido y mujer. Polaire completaba el terceto I que tanto dio que hablar á las gentes en aquella época. Cuando Willy decidió ijresentar á Claudina en el- V í teatro, Polaire, que no se había dedicado al teatro, quiso interpretar el delicado papel de la protagonista, y si no hizo ninguna creación del personaje, fuerza es reconocer que no salió del todo mal. Polaire no tenía aún costumbre de estar en escena, pero i) rocuraba que pasara inadvertido este pecpieño inconveniente moviéndose mucho, corriendo de lui lado ara otro y dando saltos á cada instante, liste es un vicio que la quedó ya para siempre. El público parisiense se fijó en la intérjjrete dt Claudina, primero por lo fea c ue era y después por la delgadez del talle. -Es horrorosa- -decían, -pero tiene la cintura Tiás pequeña de todo París... Y esto bastó para su celebridad. No es extraño c uc en un teatro, una noche de premiere, oigáis, mientras contem láis el mujerío, C uc tales y tales señoras, c ue á primera vista no tienen nada de particular, son famosas sin eml) arg; o, una orque tiene los más bonitos ojos de París; otra, los más lindos brazos; otra, las más equeñas manos, y así sucesivamente. En resumi las cuentas, os han alabado los distintos miembros de una docena de distinguidas damas... y no habéis jiodido componer una mujer. Pero arece ser que a uí basta eso... Hay señor que con una nariz griega se conforma... y hace además todo género de locuras por ella. A la señorita Polaire la hizo célebre su talle, y cuando pudo volar por su cuenta abandonó á Willy y á Colette. A ucllo fué el rinci io del fin, porque descompuso el terceto y luego también se desbarató el dúo... Los autores se encargaron de hacer un rciJertorio á la medida do Polaire, para que se exhibiera en los escenarios de los miisic- hall; una tarde se atrevió á representar algunas piezas en un acto, como Son Premier Voyacje y Ma Gosse y, ijor último, un día se lanzó definitivamente y se ajjrendió La GIú, de Richepin. El director del Vaudeville la vio, comprendió que los debuts de Polaire en el género grande serían sensacionales y la ofreció un contrato y una obra. El éxito alcanzado por La Maison des Danses demuestra que el director del Vaudeville sabe su obligación, Ya tenemos, pues, á la señorita Polaire consagrada como estrella de i rimera magnitud... Y como se ha especializado en las cosas de España, en los tipos de temperamento ahora verán ustedes salir una serie de obras españolas desde el princi DÍo ai fin, sólo para que Polaire las interprete. Por lo pronto, ya Pierre Louis, el autor de Afrodita, ha hecho el arreglo teatral de su novela La feminc et le pantin. que, como ustedes saben, es de asunte; genuinamente español. I. a intéri rete obligada es Polaire. Y se entrc, s; a al estudio con encarnizamiento... Bien es verdad que estas damas no trabajan más que cuando necesitan dinero, y la señorita Polaire debe encontrarse actualmente en este caso, porque... Enghien la fué fatal el pasado verano... Trescientos mil francos enterrados en la cagnotte dejan siempre un vacío lamentable en el portamonedas mejor abastecido... Vea usted por donde, señorita Polaire, el vicio ha resultado ser, en esta ocasión, el padre de una virtud... JosE ys C A D T N A S t: