Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
UNA CIUDAD CURIOSA. SHANGHAI CE: le llama el París del Extremo Oriente, denominación ridiculamente exagerada, porque hay nniy poca analogía entre la vida de París, llena de distracciones y de encantos, con su gran actividad cientifica y artística, 3 la vida de Shanghai, prosaica, monótona, casi exclusivamente dedicada á los negocios. Pero no cabe duda que Shanghai, con su Foreicjn Sctlleineut, donde vive una población cosmopolita, en la que predominan los ingleses, y su Concesión, exclusivamente francesa, es la ciudad más etu opea no sólo de China, sino de todo el Extremo Oriente. Es una ciudad animadísima, laboriosa, prós era, de intensa vida industrial y comercial, con infinidad de fábricas y grandes, enormes depósitos de mercancías; es el principal i) uerto de China, visitado por millares de barcos de todos los i) aíses C ue traen y llevan turistas y negociantes de Euro a, de América y de los i) aises vecinos; con muchas -muy bien surtidas tiendas á la curo ea y con nna vida de sociedad muy entretenida, ue se manifiesta en carreras de caballos, en garden- partics, en invitaciones á bailes, á carrcra. s paper- hiint, á lawn- tennis, etc. Shanghai, compuesto en su mayoría de calles estrechas y sucias, donde pulula una población china de más de 500.000 almas al lado de una po lación extranjera de unas 13.000, tiene dos calles que, por su actividad, jjor su animación y alegría, son dignas de cuak uiera citidad euroi ea: el Bund y Auiiikin lioad. El Bund es un hermoso, am 5lio bulevar, más ancho y más pintoresco que el mejor de los grandes bulevares de París. Es allí donde se concentra, durante la mañana y á primeras horas de la tarde, la vida de los negocios. A luio de sus lados están los edificios públicos mejores y más ricos de Shanghai; los Bancos extranjeros, que allí tienen derecho de emisión de billetes, entre ios que descuella el ruso- chino, todo él de piedra; el Club internacional y el Club alemán, este último recién construido, de estilo gótico alemán y acaso el edificio más artístico de la ciudad; las Aduanas inmi) criales chinas, el Telégrafo, el Palace Hotel, las princi ales casas de comercio y agencias de navegación, el Consulado (ieneral de la (ñ an Bretaña, precedido de jardines y praderas, etc. Al otro lado corre el río, el hermoso Wami) oo, que pocas millas más abajo desemboca en el Yangtze, hasta donde llegan, para anclar frente al Bnnd, los barcos de guerra extranjeros, y donde sicm re hay muchos vapores mercantes, lanchas, juncos chinos y honsc- boats, anchos y cómodos botes en los que, á través de los ríos y canales de China, suelen hacerse expediciones muy interesantes por el interior de aquel pais ó ¡casarse los primeros días de la luna de miel. Nanking Road, ue arranca del Bund, es la principal arteria de la ciudad. Es la calle do las tiendas: tortuosa, estrecha á trozos, pero alegre, animadi. sima, siempre concurrida de día y de noche, y tan abigarrada, tan pintoresca, ue al lado de una elegante joyería suiza encontraréis una tienda china de té, de verduras ó de frutas, y junto á un gran almacén de muebles de lujo, admirablemente hechos á la euroi) ca con aqtieilas ricas maderas de sándalo, de teca ó de laca de Cantón ó Foochüvv, veréis un restaurant, frecuentado por coolics chinos, con sus mesas nada limpias y sus fritangas y macarrones poco apetitosos, á la vista del público, ó un tea- hoitse, ijrece-