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h íi íí íSMaWi tiílí JIi WlW! CARICATURAS BLANCO Y NEGRO EN p 1 acontecimiento de la semana, después de la sensacional ai) aricióii de la bella bíodopis con sus niiei os tangos del Pirco en el elegante c i n e m a t ó grafo instalado en la ijlaza de Agora, ha sido la inauguración de la tempcraíía en el teatro de P. aco con el estreno de Las Iraquinianas, de Sófocles. Kl iodo A t e n a s se liabía dado cita en las ani l ¡as gaderias del nuevo coliseo (lue, como dice nmy acert a d a m e n t e el) K) i) ular cronista Demetrios en el diario de c osición N C i a Jísparfa, ¡rresentaba un as tcto radiante, desbambrador. -in el teatro se luui hecho ini rtar, res r e f o r m a s que denotan el buen gusto de n d r ó n i c o su actual empresario. A la e n t r a d a se ha levantado un esbelto pórtico cubierto ara ue en los días de lluvia las daraas atenienses uedan descender de sus ctuu os sin í uc ijadezcan sus llamantes túnicas de gala se lian ta izado de nuevo las d e l a n t e r a s de p l a t e a se lia emlieiiecido el vestíbulo con ales orías de la tragedia, de l; i poesía y de la m ú s i c a se ha instalado en el escenario la calefaxción iior vai) or, y se han n u m e r a d o todas las localidades de la es aciosa g r a d e r í a jiara mayor comodidad del úblico. líl abono abierto á lunes de ctipálridas, miércoles de ¡eomoros y sáliados u! ares jxira los demiurgos y esclavos á i) unto de m a n u m i t i r s e h a sido totalmente cubierto. I. os revendedores hicieron su Agosto, á pesar de la t e r m i n a n t e orden de l ericles prohibiendo la reventa. Muchos fueron conducidos á la prevcndeo. Ifn las localidades de preferencia estaban, entre otras espléndidas bellezas i) ara admiración de atenienses y de los forasteros ¡ue de Colona. C; hii) re, T r a c i a y otros puntos h a b í a n llegado en el tren de las ocho y c u a r e n t a la señorita de l is; indro, el l) izarro ¡efe de los cuatrocientos; la eximia escritora Sahinibine: el general dd. icmistocles, con sus v or; d) les sob r i n a s- eoptolema y N icrostrata: el probo y celoso Licurgo, con su linda y joven csi) osa ¡snieiia, (le r e g r e s o d c su viaje de novios ijor l- sparta; ¡lipárbolos, el insigne jefe del partido radical, con su familia: ívlicias leader del i) aríido conservador, con j a escult u r a l Chrysis, la hetaira ¡ue llamó la atención el ver a n o pasado en Iliarritz, y en riente y juvenil gruixi, Bacchis (née A s p a s i t a) la menor de las de Lvsist r a t a que hoy hacía su presentación en el gr; m mun, do, y o t r a s maravillas de n u e s t r a ciudad. El invicto general f e r í e l e s recibía calurosas felicitaciones por haberle concedido el Gobierno el tercer entorchado. Dio princii) io el espectáculo con la exhibición de la n u e v a película La batalla de Salamina, impresion a d a p o r la casa Lisóporo, de Macedonia, siguiendo un b r e v e intermedio musical (ptc fué dirigido por el notable m a e s t r o Aristón, indiscutible p a r a estos casos. L a a r r o g a n t e Clio de M e d ó p o r e nos deleiró despenes con sus fascinadoras danzas. Tnié afpiel un festín RETROSPECTIVAS DE LAS TRAQUINIANAS liara los sentidos, soijre todo, cuando la voluptuosa d a n z a d o r a se a r r a n c ó f r a n c a m e n t e por el g a r r o t í r de Las Iroyan. as, ue n o hay cpie confundirlas con la ¡oi) uIares Marianas, del m a e s t r o Laussaiiias Calleja L u e g o de un breve descanso, ue la gente a rovc chó p a r a consumir en el bar bocadillos de jamón d Licabetes, golosinas de llimeto, cerveza doble de g u i l a de i tica y refrescos de zarza y groseüai, dt ligaleo, comenzó la reiiresentación de ír. v triiqiiinianas. ue el iiúblico ya conocía r n u e s t r a información de aver, Confesémosií) s i n c e r a m e n t e Las tragniuianas ni fueron del a g r a d o de la concurrencia, u. e en iiris d una ocasión exteriorizó su disgusto. Las intemperancias de la claque, enijieñada en ue Sófocles saíierr á escena cuando llércules, envenenado iior la ti inica del c e n t a u r o X eso, m u e r e r e c o r d a n d o los trágicos amores de í) eyanira, iludieron p r o v o c a r un serio conflicto, ue la c o r d u r a del público ateniense e- díó. 1 ilustre a u t o r de Ldipo rey, de l iloctelcs, de -Mtif ona. de lilcclra y de t a n t a s oliras, gloria v ga. birdón de n u e s t r o teatro, se le debe toda la verdad. a ¿iraquinianas carecen de aliento dramático, es des Uay a d a y pobre su comijosición y, sobre todo, los ca- actores (jue tanto cuida Sófocles aiiarecen artificiosos (Icsna. tnralizados. I or o t r a jiarte, la acción lenta, diluida, fatigosa, confusa, vacilante, TÍva á la obrde todo interés. Vosotros no jiodeiiios admitir ni un momento que los amigos de Sófocles decían, atribuyendo e fracaso á ma UÍiiaciones de S UÍlo y de Ifuríijidcs celosos de los éxitos de su rival. Los insignes au ores de Cocforas v de están muy iior encim; de esas iiasiones. Tanpioco podemos dar por buen iie la rotesta de aver fuera o r g a n i z a d a p- nr cb, mentos de otros teatros, como los del Odeém y Di iiisios, n o Las traqTiinianas se fueron al fosatco por ue no podía suceder o t r a cosa. E s p e r a m o s fundadam e n t e (pie Sófocles t o m a r á muy p r o n t o el des uite! a iriter retación. Sí do elogios merece. L a se- ñora jone, en su pajiel de D e y a n i r a sencillamente admirable. La Srta, Polo cmcas dio á su personaje iir bondo acento de t e r n u r a L a Srta. l olopemeas es hoy l; i mejor de n u e s t r a s ingenuas. El Sr. x mneno (les en el 1 íércules, se superó á sí mismo Sabido es que en la expresión de las g r a n d e s pasiones es inimitali e. La mise en scene. v e r d a d e r a m e n t e fastuosa. Luis hiriel. el aiibuidido escenógrafo, mereció v a r i a s veces los h o n o r e s del ¡iroscenio. L a decoración del río Iliso al amanecer, muy bien entendida de luz y entonación. El espectáculo acabó muy t a r d e y n o hay tiempo ni esnacio p a r a más Maiiana debut del aplaudido t r a n s f o r m i s t a E a u t o n t i m o r u m e n u s en la sección vermotitli. -Afrosio. Por la copia, T. uiñ G A R A T D O N ATENAS. EL FRACASO