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ESCENAS PARISIENSES EN PLENA LOCURA T i r á n seguramente a 1 g u ñas lectoras que abuso de este asunto de los sombreros. Pero, ¡ay! a m i g a s mías... i más a b u s a n ustedes! Creíamos que esa n u e v a moda del turbante de pelo cuajaría; nos hacíamos la ilusión de que el tricornio nos permitiría vivir... ¡Sí, sí! i Buenas y gordas! Los mod i s t o s parisinos han destapado el bote de la fantasía y en este momento la moda del sombrero se encuentra en el período álgido de la plena locura. ¿Lo hacen para ridiculizar 1 o s sombreros grandes? Yo no lo sé... Lo único que sé es que j a tenemos el sombrero- p a n t a l l a con su t u b o y todo, como una lámijara. Es el sombrero- quinqué. L c 3 compradoras de- muest n que le nece- sitan, y haj que reconocer q u e e n e s t o s tiempos que c o r r e n t o d o el. quinqué que, una mujer tenga... es poco. El sombrero- p e I e- le es simbólico... Pué- j désele llamar también. sombrero- e sp ant a p ájaros principalmente cuando l o s pájaros que se acercan tienen poco dinero. La parisina, cada vez que se le aproxima un p r e t e ndiente en la calle, le di- rige d o s miradas: la 3 rimera á la. cabeza, la segunda á los pies. Del estado de conservación, en q u e se encuentren vuestro s o m b r e r o y vuestras botas depende que os sonrían... ú os ahuequen Unas alas mugrientas, unos tacones torcidos no son garantía de muy halagüeño porvenir. Ligera inclinación del sombrero- espantapájaros y... á otra cosa. S o m b r e r o s Polo TM? í 7 X?