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y o recuerdo que, antiguamente, los periódicos ilustrados, no bien llegaba esta fecha, nos metían el alma en un puño con sentidos artículos á propósito de la Nochebuena en la g u e r r a la Nochebuena en el m a r y la Nochebuena en todos aquellos lugares donde precisamente la noche no era buena ni mucho menos. P o r regla general, acompañaba á los desconsoladores trabajos una serie de viñetas en las que había mucha nieve y en las que aparecían los personajes con cara de hambre y de sufrir miseria. Si la Nochebuena era en la guerra, se pintaba al soldado de centinela en su garita, envuelto en su capote y sin más compañía Que el fusil y la ventisca. Si la Nochebuena era en el mar, la tempestad era segura. E n aquellos grabados, ya se sabía el a s u n t o barco inclinado, agua abundante, cielo obscuro y timonel en peligro, empuñando la rueda de mangas y aguantando el temporal bajo el sudeste de hule encajado hasta las orejas. J a m á s para el soldado, ni para el marino, hizo buen tiempo el día 25 de Diciembre. Los elementos habíanla tomado con los héroes, y los escritores la habían tomado también con el público y lo tenían loco. T a n t o se abusó de tales asuntos, que hacer un articulito sobre la Nochebuena, y que no resultase cursi, era más difícil que ver cesante á un pariente de Montero Ríos. Los escritores nos esforzábamos en hallar novedad, y unos lo tomábamos por lo cómico, otros nos íbamos por el camino de Belén y otros, en fin, nos andábamos por las ramas del árbol que el viejo Noel nos trajo del extranjero. Hablar de la Nochebuena en el c a m p o ó de l a Nochebuena en el m a r era imposible. Pero, de pronto, surge el maravilloso invento de los hemanos W r i g h y el aeroplano viene á refrescar el motivo. ¿Por qué no hablar de lo que será en tiempos venideros l a Nochebuena en el a i r e Antes ciue otro señor coja la ocasión por los cabellos, ó el asunto por las alas, bien puedo yo (en alas, también, del aeroplano de mi fantasía) decir cuatro bobadas referentes á las Pasciiar aéreas que en breve hemos de presenciar. Como bonito será bonito el espectáculo. Los nacimientos que en la plaza de Santa Cruz se vendan para los chicjuillos, se hallarán esencialmente modificados, Al portal de Belén se dirigirán los Magos en tres magníficos dirigibles del modelo eppelin. L a s tres barquillas irán abarrotadas de regalos, y el Rey negro verá también negros á los otros dos, á consecuencia de la gasolina, del humo y de la grasa de los motores. Los Magos usarán el dirigible, y no el aeroplano, para poder seguir las indicaciones de la estrella y no equivo- car el camino, como con los camellos les sucedió antiguamente. De este modo los nacimientos quedarán modernirsados y podrán ir los niños ricos, en su F a r m a n de 25 caballos, en busca de tales juguetes. P e r o lo que será gracioso de observar será el cambio que en las costumbres propias de los días de Pascua introducirá la aviación. El cartero llegará al tejado de nucsíia casa, v después de arrojarnos el correo desde lo alto de su aparato volador, dejará caer unos versitos alusivos que. seguramente, terminarán de este modo: Concede, pues, las primicias del codiciado aguilando al que te trae las noticias y los valores volando.