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rácter de Establecimiento Nacional, se ewviaron á el para su conservación. iCsla rica colección, loy instalada en dicho Museo, se compone de 46 ejemplares que en su mayor parte representan tipos y costumbres del pueblo. E n este género de pintura sobresalió princi almente el genio de Goya. De el dice un ilustre crítico iue acertó á i) intar las escenas de la vida real uc) asaron por sus ojos al disolverse la antigua nacionalidad española en el reinado de Ciarlos IV, con una espontaneidad, una ironía y una viveza de expresión nunca so 1) rcpujados por otros pintores, y le conii) ara en naturalismo, á Velázquez; en lo fantástico, á I l o g a r t h en la energía, á en esi onlaneidad y esce ticismo, á Callot, y cu delicadeza, á veces, como Tiziano y Veronés, y aun como W a t c a u y I. ancret. Se ha hecho notar (pie sn genio de colorista no necesitó recurrir á la paleta exuberante de im Giorgione ó im I ubens, pues acertaba á producir la magia del color sin emplear apenas más tintas Uc el blanco, el amarillo, el rojo y el negro, como puede apreciarse en su lienzo de La maja echada, donde, fuera de! carmín de la faja y del verde del sofá, uc uedcn suprimirse sin (jue el efecto varíe toda la ri ucza del color, resulta más ciue de la variedad de las tintas, de la de los tonos y de la acertada elección del diai) asón en que el artista los modela. Goya, ha dicho Madrazo, tenía esto de común con X elázcpiez, ue con solo el a 1l) ayalde, el negro de humo, el ocre y el bermellón ó la tierra roja, sal) ía derramar la vida á raudales y alcanzar el más brillante efecto. Ya lo dijo To ffer; las suljstancias minerales ó vegetales (pte llamamos colores, son un elemento muy secundario i) ara el colorista. Quizá udo contribuir en gran arte á la sobriedad de la paleta de Goya su oposiciini al abuso de los colorines (jue hacían sus contemporáneos, por (iue, como dice D. Carlos Luis de Rivera en un estudio so 1) re el retrato de la Tirana, acaso si Goya hubiera nacido en época más (lorccientc del arte, no hubiera sido tan original, r ue entonces se hubiera formado con icsri ici. A, mientra: que en sus días tuvo que mantener continua ludir con lo existente CARLOS LUIS DE CUENCA. LA MERIENDA A ORILLAS DEL MANZANARES