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LGS DÍAS PASADOS... A nte todo, felices Pascuas, querido lector... No te doy el pésame por la ilusión que has perdido con lo del gordo de la Lot. ría porque ese testimonio de dolor si que sería pura fórmula, equivalente al ¡lo mismo digo! que se repite sin cesar en la despedida de un duelo. Una ilusión muerta significa poco. Ya lo dijo el poeta, y no pensando en la Lotería precisamente Que haya un cadáver más, qué importa al mundo! La pérdida de una ilusión no es cosa mayor. Lo doloroso es haber perdido el dinero que costó el billete, el décimo, la participación... Eso sí, el que no se consuela es porque no quiere. Hay quienes han perdido algo más que las ilusiones y el dinero. Esos fervorosos devotos de la suculenta timba nacional que han hecho un fárrago de cálculos para deducir cuántas monedas de oro, de plata y de cobre constituyen el premio gordo; cuántos kilogramos, gramos y miligramos pesan; cuántos kilómetros y metros formarían puestas las piezas de una en una y todas seguidas... Esos sibaritas del sistema métrico decimal han perdido, además de las ilusiones y del dinero, el tiempo. ¿Que no son muchos los que se entregan á esos juegos malabares de cifras? ¡Bueno! En cambio, somos muchos los que no hemos visto ni por el forro una aproximación ó un reintegro, que es la lo humano y lo divino, donde todo el mundo piensa en innovar las leyes y reformar hasta la letra, donde se quiere expulsar las Ordenes religiosas y abolir privilegios, nadie piense en la supresión de los aguinaldos y de las propinas. Cierto que los que reciben estas dádivas no estarán conformes. Con esa teoría no habría ferrocarriles porque han arruinado á las empresas de diligencias, ni existiría el telégrafo porque suprime mucho correo, en perjuicio de los fabricantes de tinta y de papel para escribir. Contra tales rutinas sí que deberíamos sentirnos revolucionarios. Sacaríamos más provecho que sintiéndonos amables y generosos. I a muerte del rey Leopoldo ha impuesto unos días de luto á la corte. Él luto de la corte ha hecho que se suspenda la recepción de Palacio con motivo del santo de la reina Victoria. La suspensión de este acto nos ha privado á muchos ciudadanos de un espectáculo interesante que tiene asidua y devota clientela. Sí; el desfile por la plaza de Armas es cosa pocas veces vista y desde luego de lo más sugestivo que puede ofrecerse á cualquier espíritu observador. Uniformes brillantes y pintorescos, muchos toaletas femeninas de estrepitoso lujo y gran riqueza, también; pero entre lustrosos som- breros de siete luces recién salidos de la sombrerería y entre los flamantes trajes de etiqueta aún con el olor de la sa, strería, ¡qué de chisteras prehistóricas con alas de góndola, y copa de campana de Toledo algunas; y qué de levitas del; año de la ninaina unas; de los tiempos de Mari Castaña otras y. de los del rey que rabió novpocas! No pierdan ustedes un desfile de esos en días de recepción palatina. Hay momentos en que se oye carrera de consolación á la que nos agarramos como á un clavo ardiendo cuando empuñamos la lista grande. Y, ya es sabido, mal de muchos, consuelo de... jugadores de Lotería. Estaños, pues, en plena Navidad, que sería el período más agradable del año si no hubiese aguinaldos. Ustedes se adherirán á la protesta del cronista contra esa costumbre, única amargura de estos días de golosinas y de dulces expansiones familiares. Es irritante que aquí donde se conspira contra