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LOS DÍAS PASADOS. p s t a m o s en plena convalecencia de fiebre elec toral. Toclavía hablamos de la enfermedad y de sus detalles. Eso ocurre siempre con los convalecientes no saben hablar más que del mal que acaban de pasar. H a n triunfado las izquierdas en Madrid y en las principales capitales españolas. L a verdad es que hacía falta algo muy radical en la administración de las municipalidades. Ahora que, puede que hayamos tergiversado el sentido de la palabra, y con que se manifieste k. radical en lo político y no en lo administrativo, que es donde duele, ¡buen viaje habremos hecho! héroes á quien el público aclamó con delirio, tomándole por el legítimo Privato Martínez de la epopeya rifeña. Al día siguiente dio con sus huesos en una prisión. Aquel acto le salió mal, pero reconozcamos cpie tiene aptitudes para otros actos, en prosa ó cr verso, según quieran escribirlos los autores y encomendárselos las empresas. s U n progreso de las costumbres políticas se ha advertido en estas elecciones. Piemos votado setenta y cinco mil y pico de electores... ¡Bueno... puede cjue todos ellos no hayan votado, pero oíros lo han hecho en su nombre. Antes votaban los m u e r t o s ahora- -y en esto consiste el adelanto- se ha respetado la paz de los sepulcros y han votado vivos por vivos. i Y tan vivos ¡Albricias! Madrid crece. Las últimas, esta ticas, vivitas y coleando, acusan un aumento d 21.910 almas en la población sobre el año 1907, de cerca de 39.000 sobre el de 1906 y de cerca de 49.000 sobre 1905. 27 Ó. 514 varones y 319.072 hembras formamos la población de Madrid. E n junto, 595- 586 almas. i 595- oSó almas de Dios! Continúa el regreso de reservistas. En todas partes se les recibe con cariño, se les agasaja con esplendidez. ¡Bien merecido lo tienen! L a satisfacción es unánime, general. P e r o ¿Y aquellof- -se pregunta la gente, y aquello, naturalmente, es el Rif. ¿Está seguro Entre los muertos ilustres de los últimos días figura la princesa Valderaar, hija de los duques de Chartres y casada con un príncipe de la casa Real de Dinamarca. de sorpresas y gatadas? ¿Los señores rífenos c. s- tar farrucos de verdad? Alá es grande, cierto; pero ¡fíate de Alá y no También es prudente no fiarse de algunos he- roísmos callejeros que se exhiben sin la debida comprobación oficial. Días pasados dio un golpe teatral uno de esos U n rasgo notable de esta ilustre dama, e. historia, llena de nobles genialidades, es bien conocida era comandante honorario de los bomberos de Copenhague. Su uniforme consistía en una amazona muy galoneada y casco. Pero no le lucía solamente en las revistas, no. Se hacía avisar telefónicamente cuando ocurría un incendio, y entonces se vestía de comandante y corría á ocupar el puesto que le correspondía en primera fila, donde mayor era el peligro... Esta mujer admirable era francesa de nacimiento, y tanto quería á su pueblo nativo, ue dispuso que en su féretro se pusiera un puñado de tierra francesa, de la que tenía en unos tiestos con rosales, regalados á Su Alteza por los oficiales (luc acompañaron á Mr. Fallieres en su visita á la capital de Dinamarca. H a y momentos en la vida en (jue insensiblemente se llega á pensar lo de la copla popular: Si las mujeres mandasen etc. Más vale tarde que nunca. Se habla de i) róximas pruebas de aviación en Aíadrid. Dos ó tres inventores preparan sus aparatos para lanzarse