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M EPCFNAS P A n i S I E N S E S EL CASAM 3 ENTO DE ANATOLE FRANGE A DP. tole France se casa... He aquí una dcterminación que va á dar al maestro mayor popularidad- -en Francia, naturalmente- -que la adquirida con sus obras inmortales. Fíense ustedes de los escépticos... A los sesenta años, el autor de La isla de los Pingüinos decide hacer lo contrario de lo que aconsejan los más sabios doctores... Estos ilustres varones de la anti, ücda l nos dicen ¡ue antes de tomar mujer debemos pensarlo por espacio de sesenta años, y después de haberlo pensado, no tomarla... porque ya es demasiado tarde. Anatole France, que es un hombre muy esi) iritual. ha seguido la primera parte del consejo nada más... Regocijaos, í) ues, madamas, porque la conquista que habéis hecho es de las que caen pocas en libra. Iv uestro buen filósofo no pensaba en el matriinolio cuando se embarcó para dar una serie de conferencias en Buenos Aires. A bordo del transatlántico que le conducía preparó sus apuntes, ordenó sus notas y terminado este trabajo comenzó á aburrirse... El a burrimiento es el más peligroso enemigo que tenemos los hombres y las mujeres... Y el hombre aburrido se casa... para aburrirse más. Anatole France ha vivido mucho y ha disfrutado la vida en gordo. El filósofo, en su cuarto de hora de aburrimiento, se atusó la perilla, miró alrededor y tropezó con la señorita Brindeau, una actriz de la Porte- Saint- Martín que, á bordo del mismo transatlántico, se dirigía á Buenos Aires contratada en una compañía para hacer segundos papeles. Aquello debió ser la chispa eléctrica de que hablan los enamorados, porque el filósofo y la actriz desde aquel instante se adoraron. La señorita Brindeau, que tiene veintiocho años y está muy harta de hacer sesunrios l) apeles en el teatro, aspira como es natural, á interpretar un papel de protagonista á su medid ¿L -Puesto que en la escena no lo ha logrado se retira modestamente por el foro, convirtiéndose de intérijrete olvidada en musa genial é insiiiradorfi. j Es el primer papel grande que la rei) arten I No creáis que os he dicho á humo de pajas la edad Quo cuenta en la actualidad la señorita I rindeau. Esos veintiocho años son la justificación (iwi a, que va á realizar Anatole France á los sesenta... Los que se rían del amable filósofo y censuren la enorme diferencia de edad que le separa de su prometida se equivocan, porque no hay tal cosa... YÍ ha sabido él lo ue se hacía al elegir una mujer de teatro... Los años de teatro para las mujeres son como los años de campaña para los militares: se cuentan dobles. Pero, ¿serán felices? -preguntaréis seguramente. ¡Bah I Tiempo tienen de serlo. No hay que desconfiar de los hombres de sesenta anos porque generalmente tienen más larga ex eriencia y saben hacer feliz á una mujer. Aquí en París está fuerte y sano el director de Le Gaulois, Mr. Arthur Meyer, ue á los setenta y dos cumplidos ca. só con una duqucsita del Fabourg con veinte primaveras. Los aprovechados tórtolos ya se andan por el segundo vastago... Lo mismo puede ocurrir con Anatole France y la señorita Brindeau. Además, en Francia esto dcl matrimonio se ha convertido en una esi ecic de clínic; v experimental... Cuando un matrimonio no se lle. -i bien se divorcia y punto concluido... Ya se divorciari las gentes con tanta facilidad que á veces lo hacen por equivocación, como acaba de suceder con una pareja de norteamericanos que, después de diyorciarsc como las leyes mandan, han acudido al tribunal arrepentidos. Y el tribunal ha anulado el divorcio calificándole de prematuro... París concede demasiada importancia al casamiento de Anatole France, y mientras los cronistas del mundo entero emborronamos cuartillas de comentarios, el filósofo se dispone á seguir filosofando á su gusto, porque conoce sus clásicos y piensa seguramente que en un país como éste casarse ó no casarse... tanto monta. Que Anatole France hace feliz á la señorita 3 r indeau? Pues seguirán jugando amablemente á los matrimonios. Que la señorita Brindeau hace desgraciado á Anatole France? Los tribunales estándispuestos á conceder un divorcio más... Los contrayentes pueden elegir según les venga en gana 0 í. 7. JuAX CADEXAS.