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MUSEO DEL PRADO DIEGO VELAZQUEZ DE SILVA pzH ETRATO DEL INFANTE D FERNANDO DE AUSTRIA EN TRAJE DE CAZA. -Este retrato T H famoso fué pintado por Velazquez en 1626, según W Stirling, y Cean Bermúdez supone que lo fué en 1647; pero el Sr. Madrazo rechaza como inexactas ambas fechas y cree que el cuadro se terminó hacia el año 1635. Para ello se funda en que, si bien por la edad que representa el infante, que nació en 1609, parece que debió de pintarse hacia 1628, poco antes del primer viaje de Velazquez á Italia, el estilo en que está ejecutado revela que la obra pertenece á la época en que su ejecución era más desembarazada que la de su primer estilo. Por estas razones supone como muy verosímil que fuera comenzado antes del referido viaje y terminado en la época en que hizo los retratos del Rey y del príncipe I) lialtasar Carlos en traje de cazador, ó sea en 1635, cuatro años después de íiabcr r- gresado de su viaje á Italia el intor. M a x Rooses cree igualmente muy robal) le que en 1628 pintara Veláz (uez la caljeza únicamente. el resto varios años después, á juzgar por su factura. UA lienzo mide 1,31 meros de alto por 1,07 de ancho y en él aparece el infan: e, de unos diez y nueve ulos de edad, esbelto- y gallardo, c o n traje de caza, gorra negra de ala en la cal) eza, gabán bronceado en los hombros con m a n g a s perdidas sobre el jubón de s e d a floreado, borceguíes bronceados altos y ajustados la i) ierna con vuelta de seda negra, calzón ancho con ümposo lazo jimto a l a rodilla, guantes de ante con! ran vuelta sobre la manga y la cscoi) eta terciada en las manos. A su lado tiene un hermoso odenc color de canela, sentado. Id fondo es un barranco con hierba y fron k sida (l y un árbol torcido, ue sólo muestra una rama en la artc inferior del tronco. I. a figura es de tamaño natural. Procede de la colección de Carlos II, y se hallalja, en 1686. en la pieza de la torre del real Alcázar. SAN Destinaljan al infante don l ernando de Austria á la carrera eclesiástica, y á los nueve años se le non: ilH- ó arzobispo de Toledo, y á los once cardenal, por lo que es conocijo con el título de cardenal infante. Su vocación no era en verdad el estado ecle- siástico, pues prefería la carrera de las armas, y al cabo consiguió que su hermano, el rey b elipe IV, accediese á sus deseos. A la muerte de la prudente y virtuosa gobernadora de los Países Bajos, la archiduquesa é infanta de España doña Isabel Clara Eugenia, la situación de aquel aís llegó á ser muy crítica para España y era necesario enviar con urgencia un hombre de calidad, de representación y de prestigio, dice Eafucnte, (ue enderezara las cosas de la guerra y del Gobierno, y todas las miradas se fijaron en el infante don Fernando, virrey que había sido algún tiempo en Cataluña y después en Italia. Los mismos celos c ¡ue el conde- duque de Oli- A N T O N I O AB n V I S I T M D O Í KAN P A B L O vares tenía del i.i fantc y que le hacían pensar en hacer de el un pontífice, facilitaron, para alejarle de la corte, su nombramiento de gobernador y capitán general de los Países Bajos. J u n t ó en Italia un regular ejército con los res-