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ta. Allí no se permitía llorar mas que á los grandes. Y lloraban como Magdalenas cuando Doña María la Brava pedía justicia al Rey D. Juan en su castillo de Peña Roa, ó cuando D. Alvaro se despide del paje Morales, ó cuando Doña María confiesa su amor al condestable. A la noche siguiente, lunes de moda, noche de gran lujo, preguntaban á una bellísima y elegante dama: -i Pero usted no llora ante esas escenas? ¿P a r a qué? -contestó sonriente. ¡Se me ponen los ojos imposibles... I L a misma noche de moda comentaban la obra dos es iectadores mientras rendían tributo de admiración con sus ojeadas al lujo que María Guerrero y Fernando Mendoza han puesto en el teatro. ¿Por uc habrá cambiado Marquina el apellido á Doña María la Brava? -íís v e r d a d se llamó doña i Iaría Monroy) en el drama se llama doña María de Guzmán. -Debería haberla llamado Doña M aria... (Guerrero. ífí i Otra observación de teatros. Entre las elegantes reina el peinado de casco. Imperialismo puro. El gría, pues, rema en muchos hogares. La satisfacción es general. Así las Navidades próximas serán más dulces. Y i qué diantre! hasta veremos con menos prevención que nuestros permanentes huéspedes los marro UÍes prolonguen la saison. P o r mucho t ue la alarguen no pasará, ¡es de suponer 1, del día del Juicio final. j Si! Se reedifica la Zarzuela. E s un hecho. TeiKh emos teatro. Ya tenemos compañía: la Matritense de ele íricidad. Me parece que con una compañía así no faltará lo que es indispensable para meterse en construcciones lurj... De los informes ue publican los boletines sanitarios se des rendc que tenemos en Madrid, con motivo de la baja temperatura que reín; i. bronquitis, bronconeumonías, dolores musculares, congestiones viscerales, exacerbación de las enfermedades del a arato respiratorio y de los jiadecimientos crónicos. Y de propina, viruela, cnteriüs y exantemas... ¿Q u é nos falta, entonces? Un notario y la Unción. Decididamente esto marclia... Pero hacia el Este. J- ara alegrarnos la existencia l) us (jueuios e. s arcimiento en los teatros. Lhia veintena de ellos hay abiertos, y en todos ell: s, nara mayor atracción, impera el elemento femenino, ifíjenseusted e s E n el Real, La Traviaía; en el Es añol, La esclava; en la P rinccsa, Doña María la Brava: ei: la Comedia, Las de Caín; en Lara, Doña Clarines; en Price, La viuda aleare y La viejccita; en A olo, club de las solteras; en el Gríui Teatro, La princesa del dallar y La señora de Barba Azul; en el Príncipe Alfonso, La señorita se aburre... lio, lo que es teatralmente no es ahora la mujer nuestra cara mitad. E s nuestra totalidad cara. Hemos oído días pasados en el Ateneo á dos globes trotters, los Srcs. Odin y Ogeny, que han venido desde San Pctersburgo á pie en seis meses, asando por Finlandia, Suecia, Dinamarca, Alemania, Holanda, Bélgica, Francia v España. pelo extendido, como planchado, remaiado por una trenza que rodea la cabeza desde la nuca hasta la frente. Como esa especie de casco es de cabello, materia de tan escaso peso, bien puede decirse de las C uc así se peinan- -sin ánimo de molestarlas lo más mínimo, i Dios nos lil) re! (jue son de cascos ligeros... Los sordo- mudos celebraron el domingo, con toda solemnidad, la conmovedora fiesta de reparto de premios á los ídunmos de la Escuela Xacional. Se hizo música, pero no hubo discursos de los sordo- mudos. Y no se tome á ironía, uc sería desi) iadada, esto de los discursos. U n eminente profesor de la Sorbonne, de París, M. Binet, ha habierto una información acerca de la eficacia del método oral que se aplica en algunas escuelas de sordo- mudos. El sabio maestro se muestra escéptíco. Los sordo- mudos iirotestan. U n o de ellos ha escrito al Gaulois una carta diciendo que él y varios comjjañeros suyos oyen y hablan. Es de suponer (jue el profesor fjinet les replique -Entonces p o r qué se llaman ustedes sordcv mtidos? í L a noticia más agradable de estos días es la del término de la campaña de lelilla y el regreso de gran parte de las tropas expedicionarias. L a ale- A quienes habría que oír sería á Eulton, Ste henson y Pullmann que se desvivieron por facilitarnos el medio de hacer cómodamente los grandes recorridos en pocos días. ¡Miren ustedes que haber globos trotters habiendo sudexpresos! XNGEL M. a CASTELL.