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MUSEO DEL PRADO BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO CCE HOMO. -Cuando Murillo, después de su viaje á la corte para estudiar los cuadros de los grandes maestros de la pin ura, volvic) á Sevilla y comcn; ó á intar con nuevo estilo, de tal suerte impresionó á los sevillanos con sus obras que nació la leyenda de o ue había permanecido dos años encerrado sorprendiendo á la Naturaleza sus secretos. De la gran estimación en que sus cuadros eran tenidos dan también idea los precios que por ellos le abo naron. Por el Milagro del pan y de los peces percil) ió Murillo 15.975 reales de vellón por el de Moisés sacando agua de la peTia, 13.300; por los de San Juan de Dios y Santa Isabel de Hungría, 16.840. A pesar de e s t e aprecio ue tuvo en su patria, causó maravilla, como dice uno de stis m á s inteligentes biógrafos, que á un artista tan eminente se le conociera a enas en vida fuera del país donde nació. 1) Lázaro Díaz del Valle, autor (le una Memoria sobre los hombres exrelentes de España en ú arte d e 1 dibujo, cuyo manuscrito descubrió Jovellanos en 1735, incluyó en su relación todos los pintores de su tiem o, aun los más medianos, y no se acordó de Miiri 11o ó ignoraba o r com lcto su existencia. I lace notar Mad r a z o que, precisamente en el mismo año en ue Díaz del Valle comenzaba su Memoria, se colocaba en la capilla bautismal de la catedral de Sevilla el sor rendente cuadro de San Antonio que ningún pintor de Madrid, exceptuado acaso Velázquez, hubiera sido ca az de concebir. Jusepe M a r t í n e z uc tampoco se mostró muy exigente en la elección de los artistas de todas las provincias de España y LA VIRCEN DEL K 0 3 A U I 0 aun de Italia y Flandes, no habló nada de Murillo. No menos extrañeza produce pensar que en tiempo de Felipe I V no existiera ninguna obra del. gran pintor sevillano ni en el real alcázarpalacio de Madrid ni en ninguno de los sitios reales, como se ha comprobado por el examci de los inventarios de las riquezas artísticas de dichos palacios. Refiere el escritor inglés Cumberland, toman do la noticia de Palomino, que en el año 1670 s