Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mESARE VUELTA ANÉCDOTAS JUICIO CRITICO p n el estreno de la tragedia Cleópa tra, de Marmontel, el áspid que interviene en la escena culminante era un autómata construido por el célebre Vaucauson con tal propiedad, que hasta silbaba. La tragedia tuvo mediano éxito y fué muy discutida. Y un crítico, preguntado por su parecer, respondió: -Soy de la misma opinión que el áspid. CONTESTACIÓN T albert, canónigo de Besanqon, envio á un concurso abierto por la Academia de Dijón el elogio histórico del caballero Bayardo, que no fué admitido por llegar tarde. -Yo creí- -contestó cuando se lo comunicaron- -concurrir á un acto académico, pero no á unas carreras de caballos. LA RISA -No me hables de ese tipo. Es un mentecato. -Las mujeres ríen mucho sus agudezas. -Las que tienen los dientes bonitos. EN U N E X A M E N p xaminábase de física un estudian te, al que preguntó el tribunal: ¿Cómo influye la temperatura en los cuerpos? -El calor los dilata y el frío los contrae- -contestó sin detenerse. -Ponga usted un ejemplo. El estudiante se rascó una oreja, y dijo rápidamente: -En verano los días son más largos y en invierno más cortos. HOMBRE BENÉFICO P retendía un caballero la cruz de Beneficencia, diciendo que había salvado la vida á muchas personas. ¿Pero cómo? -le preguntaron. -No ejerciendo la medicina que estudié en mi juventud. Tengo sesenta años... ¡Me parece que podía haber matado muchos enfermos! XJNA RAZÓN pTué un señor muy indignado á casa de un tapicero, y le dijo: -I Cómo es que de seis sillas que me ha vendido usted se me han roto cuatro? -Como no sea porque alguien se haya sentado en ellas, -no sé á qué atribuir la catástrofes- contestó con serenidad el tapicero. AGRADECIMIENTO p I reputado médico francés mon sieur Hecquet, siempre que visitaba á sus clientes ricos iba á las cocinas y abrazaba á los cocineros y pinches, diciéndoles: -i Gracias, amigos míos, por vuestros buenos servicios... Sin vosotros, los médicos iríamos á parar á un Asilo. Tengo 1 a cabeza loca con tantas cavilaciones; ¿dónde caerá Sidi- Musa? ¡A h! junto á Torrelodones. PENSAMIENTOS El envidioso hace la infelícida propia y no destruye la felicidac ajena. CHATEAUBRIAND. CANTARES ILUSTRADOS El amor nos quita la conciencií. del mal, pero nos deja la de los remordimientos. DESCHAMPb. La ociosidad camina con tanta lentitud que todos los vicios la alcanzan. FRANKLIN. 1 secreto que saben guardar las mujeres es el de los años que tienen. FONTENELLE. Todo lo suple la ciencia menos la virtud. CAMPOAMOR. RENGLONES CORTOS j M E H E LUCIDO. Al que, tras mucho luchar, nunca consigue ganar lo justo para vivir, le debieran prohibir en absoluto engordar. Nada, una ley termin te que dijera: En adelante que nunca aumente de peso el que no tenga bastante para poder ser más p- rueso pues todo el que va aumentando de estatura, ó engordando, claro es- -y eso le subleva- -que necesita ir gastando para hacerse ropa nueva. A buscar dichas y penas salí con otro á un camino; cuando él con las dichas dio, dieron las penas conmigo.