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de la plaza á muchos que antes consideraban como obligación tener abono á las corridas. Ya pueden haljlar libremente del espectáculo y decir pestes de él. Ya se han percatado de que es bárbaro, inciiito, inhumano. Precisamente muchos ex abonados de barrera y palco regresan ahora de Inglaterra, donde el gran atractivo ha sido este verano las luchas de boxeo. H a habido boxeador que ha ganado en una sesión loo.ooo francos y las narices rotas. Algo más que lo que gana en una tarde uno de nuestros califas, con ó sin cornada. Se ha adelantado tanto en la fiesta, se ha humanizado de tal modo el deporte, que ya se da por terminada la lucha cuando uno de los campeones no recobra el sentido á los siete segundos de hal) er recibido el golpe que le hace rodar al suelo hecho poco menos que un escupitajo. Cuando esto sucede, y durante el verano ha ocurrido muchas veces, el público soberano, 40 ó 50.000 espectadores, pror: umpen en grandes exclamaciones de loco entusiasmo. Esto es bello, y distinguido, y culto, y, sobre todo, inglés, y lo demás, ¡pamplina para los Mosqueras! sis marques. E s de tres picos, pero como la cuenta de la modista representa otro pico, viene á resultar sombrero de cuatro picos. a: k Eas damas que con los admiradores del boxeo regresan de extranjeras tierras, traen en su equipa jc el último grito de la m o d a pieles y plumas, Pie es para los abrigos y vestidos; pieles y p umas) Jara los Sombreros, -pieles á todo i asto; si puede ser de marta, bien. Si no, cabe una honrosa transacción con la tímida liebre y hasta con el avieso minino. P a r a 1 a cabeza, plumas y más jiieles. Guerra á muerte á la floricultura. Ninguna elegante se pone flores en la cabeza; prefiere tenerla á pájaros. I- a cuestión es ir contra la higiene; pieles y plumas que l) ucden tener la mar r c i) isHBi r; íiiMM 1 microbios. WMwm IUIWLÜE sombrero h a l ífe í, I, V VAUJ -pcj- (ii ¿Q algo en dimensiones, pero la historia sigue siendo proveedora de la moda femenina. A Napoleón le ha quitado su característico sombrero para hacer de cada elegante un plagio del gran conquistador. Esa irresistible tendencia á las conquistas no es de ahora entre las mujeres. P e r o el sombrero que más priva es el de forma La vista del proceso por aquella ruidosa estafa al Banco de España ciue tanto dio que hablar á la gente, que garabatear á la curia y que rascar al propio Banco, no ha logrado interesar, con tener tanto interés, más que á dos bancos; mejor dicho, á un Banco, el de España, y á im banquillo, el de los acusados. P o r lo demás, una cosa se ha sacado en limpio: cjue para tener cuenta corriente es preciso tener mucho cuidado con los talones, lo cual resulta casi un absurdo, porque siempre se creyó y se dijo del que corre que pierde los talones. L a salud pública anda bien por ahora. E s verdad qtie nuestros celosos tenientes de alcalde andan bebiendo los vientos para evitar las intoxicaciones con leche, ocupación á la que se han dedicado todos los tenientes de alcalde que en el m u n d o han sido desde que existe Ayuntamiento en Madrid y desde que se adultera la leche- -y ya ha llovido sobre la leche desde entonces. Sin embargo, la gente va creyendo que hay un remedio infalible para no intoxicarse con leche, c (uc es no tomarla; como le hay para no reventar, no comiendo esos productos alimenticios que no son ciertamente purísimos como el aliento de esos ángeles que rodean el trono del Señor. No por eso habría más hambre en Madrid. P a r a 25 modestas plazas del Ayuntamiento hacen oposición en estos días 370 aspirantes. ¿Qué mayor síntoma de hambre? -I ¡J; Los teatros prosiguen valientemente la campaña de lenta y pacífica penetración. La Comedia nos ha ofrecido tma preciosidad de Benavente: La escuela de las princesas. La Zarzuela ha conquistado á los morenos con El club de las solteras. íilartin ha echado á las fieras La señora de Barba A. znl. El Gran Teatro continúa alegrándonos la existencia con Dora, la viuda alegre y Mary, la princesa del dallar. Novedades ofrece en su cartel Las alcaldesas. Como se ve, la mujer no es sólo la bel! mitad del género Innnano. L o es también del cartel teatral madrileño. El Real ha lanzado ya la lista grande. Los premios gordos son la Storchio, Anselmi, Titta Rirffo, etc. pero hay quien dice que vienen cantantes que qintarán moños. ¡Adelante! ¡Poquito iconoclastas que nos sentimos por estos arra 1) ales! Corrida de toros en Valladolid, á beneficio de los heridos de la guerra. Reunión de los médicos titulares en Valencia. Más bombas en Barcelona... Se queda algo en el tintero? La tinta, negra como el cariz que ofrece en estos históricos momentos la política en España. ÁNGEL M CASTELL.