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CRÓNICAS PARISIENSES E L. P OYER DE; IlviL os servicios de la O p e r a de P a r i s están reglam e n t a d o s como en un ministerio, y de todos ellos el m á s i m p o r t a n t e el de mayor trascendencia, es el del cuerpo de Ijaile. Í A director del cuerpo de baile es un personaje iie sjoza de preeminencias in -erosimiles y c ue p o r regia general suele tom a r nitiy en serio su ía el. C u a n d o el cuer o camljia de director, la ceremonia es siempre de g r a n trascendencia. L a s bail a r i n a s se reúnen en pleno i) ara d a r ¡losesión al n u e vo iefc, y éste ¡renuncia oco menos que un discurso haciendo á i andes iusgos la historia de la üanza DJLM 2; ÍL itiego todas las influencias imaginables. Al fin se la ha g a n a d o u n a m u j e r madcmoiselle Stichel. E l í e minismo a v a n z a Madcmoiselle Stichel es u n a c l á s i c a e n a m o r a d a de los célebres m a e s t r o s del ¡lasado que, como SaintLeón, Petipas, J u s t a m a u t y M é r e n t e h a n dejado gloriosa tradición y recuerdo imperecedero en la Oliera. L n su discurso, el dia de la toma de posesión, la n u e va d i r e c t o r a lanzó todo un ¡jrograma ¡protestando de esos bailes exóticos (jue i n u n d a n los mtisie- hall a c t u a l m e n t e y ¡iredicando la gaierra santa c o n t r a las a r t i s t a s que se c o n s a g r a n etoilcs sin saber hacer un L S BAILARINAS DR 1 O P F R A U N ENSAYO y a n u n c i a n d o los rovectos que se íH oiione d e s a r r o llar. Saben ustedes ¡lara cpié quieren ser ministros m u c h o s ¡ersonajes? P a r a ¡ue se les al) ran de ¡ar en liar las p u e r t a s del foyer del baile. Pin iiresencia de las lindas bailarinas todas las o inioncs ¡olíLicas desa p a r e c e n moiiár iucí) s, reijublicanos y socialistas acuden con los bolsillos llenos de caramelos y l) onibones ¡lara endulzar la existencia á las deliciosas p tits rals... X o diré vo (uirí la Itscuela de la Danza sea u n h a r é n ¡ero es, or lo menos, u n a eKi) Osición de l ¡e! lezas femeninas d ¡nde recrean sus m i r a d a s los h o m b r e s ¡olíticos v re osan de las luchas ¡larlamen t a r i a s INIuclias de las ecincandas em ¡iezan á los ¡cho años á hacer ¡iructas, á entrenarse como el a r t e m a n d a p a r a adcjuirir fuerza y vigor en los deslaques, agilidad en los movimientos y gracia en las ostnr; is. Lo p r i m e r o que las enseñan es á sonreír y á ¡ermanecer el m a y o r tiem 0 ¡xisible sobre un ¡ie. c ¡mo las grullas. P e r o eso si, cuando estas c r i a t u r i t a s llevan y a doce ó quince años de estudios y tienen veinte ó veinticinco años, entonces disfrutan de un sueldo espléndido: doscientos cincuenta francos m e n s u a les, ganados, como es de su oner, con el sudor de sus p i e r n a s N a t u r a l m e n t e el sueldo es lo de m e n o s H a y bai- l a r i n a del montón que vive en un palacio, tiene tres automóviles y gasta cuatrocientos mil francos al a ñ o L o s h o m b r e s olíticos que frecuentan el foyer de la danza suelen ser dacli -osos. L a dirección del cuer o de baile había quedado v a c a n t e estos díar, y disi) utábanse el puesto unos c u a r t o c- tas de rFno ¡r, bre que habian puesto en movimiento y ¡resumen de Ijailarinas ¡jortiue se e x h i ben con ios ics desnudos y vistiendo t r a j e s de fantasía. X o l lsto 1 0 es a r t e líladcmoisellc Stichel ¡jrot e s t a l il baile, tal y como ella le entieiide, tiene ¡ue ser clásico, las I) ailarinas dei ¡cn vestir sus t r a d i c i o nales galas de t a r l a i a n a la faldita corta y hueca, e! cor ¡iño esc ¡tado, L is 7 a ¡atirias con g r a n d e s to es en la ¡nula. P s a s danzas griegas é indias son sencillamente les reciabies. Alademoiselle Slichel se d i s ¡one á em render u n a cruzada ¡ara r e g e n e r a r el a r t e del fUn- flcn v del j ns ¡ie hiiré. a (í; i de exotismos 1- -ha (hch ¡madcmoiselle Slichel en su discurso. olvam ¡s á los tiem os d i cli ¡sos del trenzado arm ¡ni ¡so. del destaque a t r e v i (1 bises l iilariiies riis ¡s que h a n asonibra (l ¡á ¡os snobs i r ¡iie en u n a ¡irueta liacian siete entrccliats, no saben l) ailar- luiestras educandas francesas hacen n ¡siete, ocho entrcelials imijccaliles, y nadie se fija en ellas. P e r d ó n señorita Sticliel... L o s ministros ¡ue f r e ctientan el foyer de la d a n z a deben haljerse fijado, por ue n o ueden ¡rescindir de su r a t i t o de foyer todas las n o c h e s Id mismisimo Clemcnceau. ¡ue sufrió un (lía la humillación de verse arr ¡ad ¡de a ¡uel paraíso ¡x ¡r (laillard, lo p r i m e r o ¡ue h. iz alienas se posesionó de la ¡residencia del C ¡nsej fué quitar la dirección á su antiguo e n e m i g o Y hubo (jue ver el aire t r i u n f a d o r con ¡ue entró ac ¡uella noche el señor ¡residente en el foyer, c o r r e c t a m e n t e vestido de frac, el clac de medio lado y l; i bonil ¡onera en la mano, reiiartiendo sonrisas y ¡jcllizciuitos c a r i ñ o s o s JÓSE TU. X C A D E X A S