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WESA REVUELTA saneadas ganancias, el húngaro se ha retirado de la industria, vendiendo la línea de vapores á una compañía inglesa en la respetable suma de j millones de francos. El afortttrjado negociante vive hoyen la opuleicia. Sus riquezas no le hacen olvic ar, sin embargo, su modesto origi. ín. El nuevo Creso comenzó sus negocios como simple barquero en el puerto de Buenos Aires. y NA OPINIÓN so- M i e n t r a s el BRE EL POLO mundo científico gjgyg pQj- interés la contienda entre Cook y Peary, que se atribuyen respectivamente el descubrimiento del Polo Norte, ha surgido un opinante que niega la veracidad de ambos exploradores, alegando que es imposible llegar al Polo sin quedarse eternamente en aquel sitio. En otros términos: lo de menos es llegar al ej e de la tierra; la dificultad consiste, ó debe consistir, en regresar al Ecuador una vez que se han puesto los pies en el polo terrestre. La razón adurída por el autor de esta teoría es que en aquel lugar la velocidad de rotación del globo terráqueo es nula en absoluto, y no existe, por tanto, la fuerza centrífuga necesaria para contrarrestar la de gravedad, de los cuerpos que los atrae hacia el centro de la tierra. Ergo, el audaz explorador que se aventurase en las regiones inmediatas al Polo, quedaría sujeto por la fuerza de atracción y no podría separarse jamás del terreno polar. Aún no se conoce la réplica que Cook y Peary jjiensan oponer á la ingeniosa objeción que desmiente sus asertos. 1 OS AGUJONES DE El prefecto de SOMBRERO París, celoso en el cumplimiento de su deber, no ha vacilado en co- meter una falta de galantería velando por la seguridad de los parisienses. Las aceradas puntas de las agujas de sombrero, cuyas dimensiones van siendo más exageradas cada día, constituían un serio peligro para los transeúntes en las calles de París. Varias lamentables desgracias, ocurridas con tal motivo, patentizaron la urgencia del remedio. Para evitar la repetición de futuros accidentes del mismo género, el prefec to Lépine ha prohibido á las señoras el uso de los enormes agujones con que se sujetan el sombrero. En realidad, sólo se trata de. una restricción, jíuesto que se podrá seguir usando alfileres de tamaño prudencial, si previamente se les ha cortado la peligrosa punta. El público en general ha celebrado la disposición gubernativa de Lépine. A quien np ha hecho maldita la gracia, ha siSo á las elegantes houlevardieres, que protestan airadas contra un prefecto que tan poco respeto demuestra hacia las leyes de la moda. p L CALOR EN 1 verano últiAMERICA mo ha sido en extremo riguroso para los americanos. El calor fué de tal manera extraordinario, que los habitantes de Nueva York viéronse obligados á prescindir de las más elementales reglas de educación y urbanidad. Las señoras abandonaron el uso de los guantes y sombreros. Nadie llevaba otro género de calzado que frescas zapatillas. Los neoyorkinos han pasado muchas noches al raso, durmiendo sobre el césped de parques y jardines. Desapareció toda regla de etiqueta entre las clases aristocráticas. Más de lío. ooo personas se reunieron para dormir en las praderas de Coney Island, bajo la vigilancia de los agentes de la autoridad. Una diligencia s u b e penosamente una cuesta, y el mayoral abre á cada instante la portezuela, ferrándola en seguida con mucha fuerza y sin decir nada á los viajeros. -i Eh, mayoral! -grita uno desde dentro. ¿A qué vienen esos portazos? ¡Que nos helamos! ¡Chist... ¡Es por las muías! Cada vez que los oyen creen que baja uno, y esto les da más fuerzas para subir. CONVENCIMIENTO CHISTES L Y CARICATURAS Ei SALIÓ DEL APURO- -Papá, ¿qué quiere decir viceversa? -Pues... mira, hijo mío, es lo mismo que si al acostarte pusieras los pies en la almohada. SOMBRERO Admitió un marqués como criado en su casa á un muchacho de pueblo que le recomendaron unos parientes. Y un día pasó entre amo y criado el. siguiente diálogo: -í Llevaste la carta al señor conde? -Sí, señor; pero dudo que pueda leerla. ¿Por qué? -Se me figura que es ciego. Cuando entré en la sala había mucha gente, y me dijo: ¿Y ese sombrero? -Bueno, ¿y qué? -Toma, pues que no me veía eJ sombrero, y eso que yo 4o tenía puesto en la cabeza. pUEN COLOR Un padre encuentra á su h i j a pequeña sentada en el suelo con su muñeca y una botella de coñac. ¿Qué haces, niña? la dice. -Estoy dando colorete á la muñeca. -I Con el coñac? -i Ya lo creo... ¿No dice mamá que eso es lo que á ti te ha puesto colorada la nariz? PENSAMIENTOS Estudiad al hombre y hallaréis los vicios, BOSSÜET. UN VALIENTE- ¿Qué tal esa cacería de tigres? ¿Os habéis divertido? ¿Has tenido suerte? -Yój chico, muchísima. No he visto ni uno. La vanidad es la madre de la mentira. BASTUS. La respuesta suave y humilde quebranta la ira; las palabras duras excitan el furor. SALOMÓN.