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LOS DÍAS PASADOS... l- lEMoa tomado Kador, Zcluán y el G u r u g u hemos recuperado las garantías constitucionales... Estamos como chiciuillos con zapatos nuevos... ¿Q u é nos falta para ser completamente felices? U n a crisis ministerial para pasar el rato. La verdad es r ue llevamos ya cerca de tres años con un Ministerio, y esto no entra en nuestras costumbres... Estamos ya impacientes por ver los apuros que pasa D. Segismundo para formar Gabinete; el laborioso parto del alto personal; el resurgimiento de ios inevitables disgustos y de las no menos irremediables disidencias por un cjuítame allá esa cartera, esa dirección general ó ese gobierno civil... Dentro de ocho días tendremos abiertas las Cortes y las bocas de los oradores de tanda. E n el Congreso se acaban de prisa y corriendo las obras de calefacción. Maldita la falta que hacía gastar dinero en calentar el aire de acjuella casa, porque va á haber cisco, si no mienten los augurios, y por si no es bastante, se repartirá leña en abundancia. Además, ya se sabe que el calor de la improvisación hará de las suyas, porque la elocuencia de nuestros políticos es como la de aquel misionero, de A propósito de tranvías, dícese c ue van por buen camino las gestiones municipales para conseguir de las empresas una rebaja de precios á cambio de ampliación de servicios y de líneas. H a s t a ahora no habíamos caído en la cuenta de quien decía un predicador al hacer su panegírico, que convirtió en un solo día á lo.ooo salvajes en una isla desierta. í c í c que allí donde más económicamente se viaja, es donde hay más viajeros. El ejemplo lo tenemos aquí mismo, en Madrid, con los tranvías más baratos los de los Cuatro Caminos, y con los más caros, los de la Itombilla. E s verdad c ue todavía no estamos hechos á bragas. La prueba está en que lo de las paradas fijas no cuajó, porque aquí la gente quiere que el tranvía le deje en su casa, y si pudiera ser, en su piso, y en que nos incomodamos si vemos marchar los tranvías á gran velocidad. Y el caso es que los tranvías se inventaron ara eso: para ganar tiempo, para llegar pronto, i) ara ir de prisa, porcjue para caminar despacio bastan los píes, y para llegar tarde sobran esos coches de punto viejos, desvencijados, sucios, antihigiénicos y prehistóricos que consiente para nuestro regalo el Ayuntamiento de Madrid. t- No nos quejaremos de falta de oratoria en el corriente mes de Octubre. Además del Congreso de los diputados hemos tenido en Valencia los de secretarios de Juzgados y Ayuntamientos, y tendremos los de peritos y contadores mercantiles, de las Cámaras de Comercio, el Penitenciario, el Farmacéutico, el de Reformas Sociales, el de la Poesía, el del Progreso de las ciencias... i la mar de Congresos! Pero de cualquiera de ellos pueden esperar ustedes algo más práctico que del de la plaza de las Cortes. De él puede decirse lo que dicen algunos prójimos reí dos con la higiene cuando entran en los t r a n v í a s -Meterse aquí es condenarse á tragar saliva... ¿Por qué? ¿N o ve usted el cartelito... S e prohibe esciinir. ¡No nos metamos con el excelentísimo! Precisamente ahora se ocupa en eso de la adulteración de los alimentos para evitar que nos envenenen la existencia los industriales poco escrupulosos que abundan por estos Madriles de Dios, i Miren ustedes qué casualidad! Hace años que viene diciéndolo el ilustre doctor Chicote en unas estadísticas del Laboratorio Municipal, que ponen los pelos de p u n t a pero sólo de vez en cuando sienten nuestros ediles revivir el amor al vecindario, y entonces se indignan con los viles falsificadores y amenazan y dicen (jue van á hacer y á acontecer. Pero, ya lo verán ustedes, van y quitan el pistón. K ¿l í a n estado ustedes en la Exposición Escolar? Vayan á visitarla. Es modesta, pero en ella parece oírse aquello que cantábamos los niíios: Somos chiauititos mañana crecercmn