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-i Toma... ¡Pues esa es la única dificultad... Si fuera buena ya me la 1 ubiesen cambiado en cualquier parte. mESARLVVjl hartos de nosotros y nosotros estamos hartos de los criados. OGICA Un mozo de labranza se echó bajo un árbol muy frondoso y se quedó dormido. ¡Ah, granuja! -le dijo su amo despertándole. ¿No te da vergüenza holgazanear de ese modo, cuando t o d o e l mundo está trabajando? ¡Eres indigno de la luz del sol! -Pues por eso me acosté á la sombra- -contestó e l m o z o tranquilamente. CANTAR ILUSTRADO ¡BUEN CORAZÓN! -Acabo de salvar la vida á un amigo. ¿Y cómo ha sido eso? -Me ha- dicho que estaba sin un céntimo. Toma cinco duros le dije. ¡Ah, chico! ¡Voy á morirme de alearía! Y volví á gfuardarme el dinero. En los dos primer o s t o m o s de Las mil y una noches que se publicaron en francés, todos los cuentos empezaban del mismo modo, que era éste: Mi querida hermana: si no tienes sueño, dinos uno de esos hermosos cuentos que tú sabes contar etcétera. Esta uniformidad fué censurada, sobre todo, entre los literatos, que le gastaron algunas bromas a Galland á ese propósito. Una de ellas fué un poco cruel. Varios jóvenes de buen humor acudieron después de media noche á la rué Dauphine, donde Galland vivía, y después le llamaron con estrépito hasta que en paños menores acudió á la ventana. ¿Es usted Mr. Galland? -dijo uno. ¿Usted es el traductor de Las mil y- una noches? -dijo otro. Y después de las respuestas afirmativas, añadió un tercero: -Querido Galland, si no tienes sueño, dinos uno de esos hermosos cuentos que tú sabes contar... etc. Al v e r pasar á Catalina d e Mediéis una tarde, algunos soldados empezaron á murmurar. El cardenal de Lorena que la acompañaba, dijo á Catalina que los mandaría castigar por su imprudencia; pero ella contestó -No, perdonadles. Quiero demostrar un imposible. Que una italiana, mujer y reina, ha sabido dominar su resentimiento. u ANÉCDOTAS NABROMITA Negros son tus ojos, negro tu pelo, negros tus vestidos, todo lo veo negro. PENSAMIENTOS I a opinión es el único juez del honi bre, después de su conciencia. MADOZ. Es mucho prometerse de un amigo, si habiendo subido al poder, todavía se acuerda de nosotros. LA BRUYERB. Uü IMPOSIBLE Nuestros dolores son siglos; nuestros placeres, relámpagos. LEMONTBY. Hay pocos maestros que sepan enseñar y casi ningún discípulo que sepa aprender. LBTAMENDI. No hay ganancias más seguras que las economías. SYRUS. LA BUENAVENTURA- -Uno que mal te quiere se interpondrá en tu camino. -Desistirá en cuanto se entere de mi nuevo oficio. X O P O S HARTOS Decían una vez i avaro: ¿Es posible que con el dinero que usted tiene se pase hambre en su casa? -i Hambre en mi casa! ¡Mentira! i Todo el mundo está harto! Yo estoy harto de mi mujer, mi mujer está harta de mí, los criados están 1 OS PUEBLOS Y LOS Cuando N a HOMBRES POleÓa t a á tallan en 1805 para hacerse consagrar rey de Italia, le fué presentado el cardenal Maury, el cual, al verle, se sintió fuertemente emocionado: ¿Qué os pasa, monseñor? -le dijo Bbnaparte. ¡Tranquilizaos! -Señor- -repondió Maury, -j amás he temblado delante de un gran pueblo, pero ahora tiemblo delante de un grande hombre. RENGLONES CORTOS LA PRIMERA CRUZ AL AMIGO SEVERO, Nos ha dado la noticia el periódico oficial. Se sumaron la justicia, el favor y la moral. Ya el honor te recomienda, ya la lograste, Severo; ya te han dado una encomienda; ya te han hecho caballero.