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y de Fra Augeliao de Ficsole, siempre que había de piutar un cuadro destinado á tener culto eu algún templo se preparaba cristianamente, recibiendo la comunión. listas cualidades, unidas á su talento artístico, le granjearon una decidida protección de la Iglesia, lil arzobispo de Valencia Santo Tomás de Villauueva le encomendó una colección de caitones sobre la j i. dii lic la Virgen para unos tapices que mandó tejer en Flandes, y llenó de cuadros las iglesias de l s jesuítas, de San Nicolás, de Santa Cruz, del Carmen, de San listeban, Santo Domingo, los Mínimos, vSan Agustín, San Francisco, la Corona, el Temple. San Andrés, San Bartolomé y San Miguel de los Reyes. Otros muchos pintó l ara la catedral de Segó be, la Cartuja de Valdecristo, la pa. rroc) uia de Fuente la Higuera, los Dominicos de Castellón d é l a Plana y la parroquia de Bocairente, en cuyo pueblo murió en 1579 á 30 de Diciembre. Conceptiiansc c o m o sus obras mejores la Concepción, de la iglesia de los Jesuítas, que se s u p o n e inspirada por una revelación que tuvo el confesor d e 1 artista. Padre Martín Alberto; la Asunción, q u e existe en el Museo Provincial de Valencia; el Bautismo de Cristo y la Conversión de San F, IÍJIO, de la catedral; la famosa Cena, de la iglesia de San Nicolás, y la sene de cuadros de la Predicación, y inartrno de San Ksteban, cjue figuran en nuestro Museo. De sus retratos, nmj liarecidos á los de Rafael, sobresalen el del barón de Cárter, D. Luís de Castelvi, que está eu nuestro Museo, y los de Santo Tomás de Villanueva y del beato Juan de Rivera, de la catedral de Valencia. Su arte es genuinamente italiano, así por la nobleza de los caracteres de sus figuras como por la corrección del dibujo; p e r o opinan críticos eminentes que puso en él el realismo español de su propio temperamento. La i ílliina cena del Señor- Mide esta tabla un metro 27 de alto p o r ryi de ancho, y se cree fué pintada para el altar de la iglesia de San F stebau de Valeneía. El Salvadüi, sentado entre San Pedro y San luan Evangelista levanta en su diestra la hostiíi santa pronunciando las palabras de su consagración: Lste es nn cnapo i ne será entiesado por rosotros- Los EL M A R T l I i l O DE SAN E S r E B A N apóstoles, á exeepoión del traidor Judas, contemplan con admiración y arrobamiento la sagrada escena, e. uresaiido su sentimiento en varias y muy acertadas actitudes. San Pedro cruza ios bra os contemplando la hostia; su hermano, Saii Andrés, junta las manos; Santiago el Mayor extiende el brazo i Uierdo sobre la K: esa; San Haitolomc, cu pie, levanta la mano admirado; San Mateo nanifiesta su expectación; San Tadeo se postra apoyando sus brazos en la mesa. Junto al discípulo ainado, Santiago el Menor muestra el misterio á Santo Tomás, tjue demuestra gran veneración, y en pie San Simón y San Felipe, quéd; inse extáticos ante las palabras del Salvador. Judas oculta en SU mano derecha el precio de su traición y mira enojado y receloso al Redentor, como si tratara de huir de su presencia. El Cenáculo, lugar de la sagrada escena, está adornado con colnvmas frisos y cornisas de severa y majestuosa arquitectura y vestido por los lados de cortinajes. Por el arco de ¡ceuLro se iivisa á o lejos un portentoso paisaje. C A R I O S 1. UIS 1 H CUENCA