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Y á proi) ósi o de artistas. Kn Río Janeiro está íiaciendo furor una italiana, lis bcllisima, pero inluimana ITias jiasados im admirador la regaló nn magnífico tigre real con un collar de oro y mía medalla (juc tiene esta inscripción: ¿Q u i é n será más fiera? La admirable artista agradeció el regalo y le env í (5 al Jardín de Vclimatación. A (iuí no se estilan esas finezas, l s verdad ue no liay fieras, l ero rugidos no rallan. Sobre todo, en los estrc- nos. Nos lian interesado nniclio las pruebas de aviaii iii ue se liaii bxclio la semana i) asada en los canii) os de lietheny. Los vuelos de lilériot, de l atlianí, de Farman, de urtiss lian sido admiral) Ies. Vcr (bidcramente e 1 jiroblema d e volar está resuelto. En í s aña no hemos rcsciieíado todavía esc hermoso csijcctácnlo, (j u e significa u n triunfo indiscutible de la ciencia. Y no será por falta de afición al vuelo, i or uc el verbo volar es de los de más uso. (iracias á la jiolicía (juc tenemos, es lo más corriente dar cuenta de un hecho i ble con la inevila 1) le coletilla de el autor del crimen voló 1. a esi) cranza de (lue ib; a á ser descubierto el famoso crimen misterioso de la calle de Tiidesctís... voló. Si u n a muchacha lamenta ausencias inacal) ables de un ingrato, no dice que el novio la lia dejado j ilantada. dice que oló. h inalmentc, j) a r a ponderar nuestra viveza, solemos decir (jue aquí el que no corre, vuela; l) ero en realidad los ue vuelan son los franceses como lilériot, los alemanes como Ze pelin y los americanos como AVrihgt y C tirn. s. I or a uí hasta ahora no han volado más que un polvorín en San I ernando hace dos semanas y el ñíadiicliaco en Santander hace una docena de años. El tiem o, que ha sido benigno en los dos últimos meses- -liay tie hacerle esa justicia, -se ha hcclio definitivamente delicioso. Los grandes calores se han cjuedado or otros continentes. Todavía nos cuentan los periódicos norteamei icanos cstujiendeces de la temperatura. fin un tren llegado á Chicago se hallaron en una caja 14 pollitos ue al salir del punto de ex ediciéiii no eran más ue huevos, líl calor liabíalo hecho todo. liueno; jiues sin ir más lejos, aquí mismo ocurren cosas más extraíirdinarias ue esa. Todas las tardes, á las siete y minutos, sale de la estación del Norte el tren sude preso. Antes de partir sulien á un vagón una caja de huevíís. Y antes de llegar el tren á VA liscorial están convertidos en tortilla á las finas hierbas. Claro que en una cacerola del vagi m- cocina del buffet. ln las corridas de toros que se celebraron e 1 domingo último en Madrid y en jirovincias no buho más ue siete cogidas, algunas de ellas graves, h stá resultando este año el año de las cornadas, í po 1) r lisparlcro dijo ue más cornadas da el liambrc: pero esta discutible. luí esta tcm orada al puede jactarse de haber record de la clwrcuteric es opinión va siendo menos el único Kbatido á los toros el Alulcy 1 latid. La salud pública, defendiéndose lc las amenazas de Lotterdam. I I asta ahora la famosa ciudad holandesa no nos había roporciona lii más ue una ri uísima cerveza. Ivstc verano nos ha proporcionado un disgusto morrocotudo. Xos entretenía grandemente la descriiición de sus casas típicas y hasta las cosas ue nos contaban de l á- asmo, su gran filósofo, de Jo lins. su gr; m oeta. Pero, francamente, nos fastidian sus casos. ÁNGEL M. a CASTELL.