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LOS DÍAS PASADOS. Bueno, á todo esto Septiembre es ya con nosotros desde hace tres días. Madrid vuelve en sí y recobra su vida ordinaria. J. os estal) lecimientos rj ue cerraron hasta Septiembre empiezan á entreabrirse, lulos y pocos ciudadanos luás han veraneado. Los teatros también entran en operaciones. Ya hay tres en las guerrillas: Zarzuela, Price y Cómico. yVlgunos han sufrido sensibles bajas: la Zarzuela, por ejemplo, la de una ti le. Y la cosa no está para restar. Es verdad que hoy se es tiple zarzuelera le niendo cosas, aunque se cante como una gata cuando la pisan el rabo. or lo demás, ya lo saben ustedes, tienen ópera en rice para lo que gusten mandar cantar, que lo hará con fino gusto y buena voluntad; zarzuelitas con lunerita Es arza, y A B C, con variaciones sobre el mismo tema, en la Zarzuela; la no sé sí genial pero desde luego sí la mejor actriz cé) mica de lis aña, Loreto l rado, y el insubstituible Chicote en el Cómico con Las mil y pico de... audiciones de ¡la canción del vagabundo! (dos, cuando menos, por cada representación) ¿Conocen ustedes nada más persistente... ni más consistente? ¡Ni el cañón que los moros dis iaran contra el Peñón de Alhucemas! O O las noticias de la M campaña vienen siendo cada día mejores, el humor, lo último que se pierde en Iís aíia, revive y hace de las suyas. hsL chirigota ese recurso supremo d e 1 que echamos mano ara obviar dificultades y resolver problemas, es con nosotros desde que sabemos que nuestras tropas avanzan y de que zurran la badana -i los rifeños. I. a camclancia y el limo á costa del Rif predominan en las conversaciones de nuestros humoristas Ya liay quienes no c uieren saber una noticia, porc ue Zcliiáii dicho JOCO á soco; íjuiencs escriben á su novia dicicndola que la luiercn con todo JU A roa y que no Restinr alus misivas amorosas, porque todo va á pedir de liOcana, y pronto podrán verse, y hablarse, amarse y... ¡la Mar! Chica; quienes procuran traer por los Camellos una conversación de esas ara que no se crea que van á colocar un Schaldy de chistes viejos ó que los va á sacar con Pintón después de inspirárselos una Sidi- Mtisa del Helicón; quienes se pirran por las mujeres de cara fina mejor c uc por las de Rostro Gordo, an- que al fin y al Cabo Tres Foreas ninguna vale una Tasa de agua de Río de Oro, y quienes, en fin, con estos juegos malabares de palabras están pidiendo un Santón de la Puntilla ara que dé la ídem á. tales alardes de habilidad vocal. Eso sí, ciucda demostrado que si escasea el ingenio, abunda, en cambio, el buen humor. Y vayase lo uno jior lo otro. c De entre las noticias que vienen de la campaña de Melilla hay alguna que le hace á uno reconciliarse con los automén iles. ¡Gracias á Dios que sirven para algo más que para descrismar al jirójímo y para que se descrismen los que los ponen á velocidades inverosímiles! En Melilla transportan heridos, llevan municiones, trasladan órdenes; en una palabra, son útiles. Y son útiles, además, porque no pueden caminar con esas marchas- relámpago que taní: o desastre producen por estos hamos, y que en otro lejano, los Estados Un. icíos, ha hecho ganar un pleito de divorcio á una bella y millonaria dama. Sí, ha obtenido el divorcio, alegando que cuando salía con su marido en automóvil prometía el cónyuge llevar una velocidad moderada; pero olvidaba pronto su promesa y... ¡aquello era el vértigo! El tribunal, como queda demostrado, ha reconocido á la querellante esposa eí derecho á la separación. Porque es lo que ella habrá pensado: La Epístola dice que la mujer debe se. uir á su marido... Pero según á la velocidad que vaya!