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como quien dice? Eso ya se verá. P e r o ello es que todas las empresas persiguen el mismo objetivo: ¡la toma del Glurugú! hmpiezan a regresar los pocos veraneantes ue en el mrnido han sido este año. No enconlraríin grandes novedades. Una, sin embargo, bay (ue de Sagasta (cosa, el tupé, ue jamás tuvo D. P r á xedes) y de las reuniones de Abascal con sus correligionarios para conspirar en Santos de la 1 fumosa. ¡Ayer. come (uien dice! ¿Y qué dirán los que vuelvan cuando se encuentren cerrado I ornos, el popular café de I ornos, que tanto carácter y entonación daba á Aladrid? Pues dirán probablemente que hay caseros imposibles, cosa de la cual estábamos todos advertidos. Pos que más lamentan la desaparición del histórico café, son los que no le frecuentaban, por ue en nna cosa hay tiue convenir: en cine la vida de Madrid se ha transformado. Ya no se vive como antes, entre las cuatro paredes y los cuatro espejos de un establecimiento de esos. L a terraza, el bulevar, el bar han acabado con el café. 1 1 bock de cerveza mat á la taza de café con gotas. P a s patatas á la inglesa han desterrado á la media tostada. L a soda ha hecho huir á la horchata de chufas. Pos cafés necesíiarían tener hoy más acera que local. I lasta el prehistórico Suizo y la arcaica Doña iMaricpiita lian necesitado sacar unas mesas delante de sus i) uertas para amoldarse á las circunstancias. señalar: las aceras de la PuerUi del Sol han sido asfaltadas á beneficio de los que en invierno se pasan las horas en ellas disfrutando de lo ue vulgarmente se llama brasero de Ma lrid ¡Q u é suerte la de la P u e r t a del Sol! Seguirá siendo un coeherón inmenso, ero siquiera tendrá aceras nueveciías. No todos los barrios madrileños pueden jactarse de idénticos favores. Ahí está... mejor dicho, aquí está el Ijarrio de Salanianea, de los más i) ulosos. de lo más bonitos. de los que más tono dan á Madrid. Pues nad, -i. ni una plaza, ni un merca lo, ni un (luiosco de esos que tan necesarios son en todas parles, l s más, ni los tranvías tienen cariño á su vecindario, que es uno de sus mejores iiarnxiuianos. Les onen jardineras en Mayo, cuando acaso no liacen falta; se las merman en Julio y se las suprimen vn Agosto cuaiuk) más las necesita, condenándole á viajar en esos asadores ue se llaman coches cerrados que circulan por otros barrios por ue no tienen vías i) ara los ebícnlos de verano. ¡l obre barrio de Salamanca! Nadie sabe oor ué es tan desgraciado. Y, sin embargo, tod; i. vía habrá quien diga que el que c uiera saber uc vaya á Salamanca Vivimos lus tiemi) os del pensamiento libre y del aire libre. h ornos, con ser tan bonito, con ser tan sim ático. parecía las catacumbas de Roma! O t r a novedad ciue encontrarán los cjrie vuelven: la guardia del cuerpo de Milicianos en algunos edificios públicos. Idausible por lo Píitriótico es su servicio. Además, el morrión legendario que se lucía en fechas fijas: el 2 de Mayo, el 7 de Julio, el día del Cori) us, se lucirá ahora, sin himne de Riego, cro con iodo su madrileñismo neto. Además, con la i) resencia en las calles del cuerpo A cterano, hay c uienes se quitan cincuenta años de encima recordando aquellos tiempos del tupé Señoras y señores, á revacunarse. Se luí observado un equeño recrudecimiento en la viruela y hay tpie iirecaverse. Tengan ustedes en cuenta, y den de paso gracias á Dios, cpie estamos librando mejor de lo (jue i) odiamos esperar del cólera, triunfante en Rusia. Y a saben ustedes ue resiieeto del cólera y de la viruela, puede decirse algo arecido á lo c ue decía a nella patrona madrileña, á uien preguntaba nn aspirante á huésped si había pulgas en la casa. ¡O u é ha de haber! ¡Se las comen las chinches! ÁNGEL M. a CASTELL.