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LOS DÍAS PASADOS... regimiento, y la princesa Cecilia, con su vistoso uniforme, fué ovacionada por los dragones. Desde ese día ejerce la autoridad hasta dentro de su propio palacio. ¿Que el principe quiere salir A PRETO el calor de firme días pasados. Aquellos 42 grados y medio del domingo último, francamente, pasaron de la raya. Sin embargo, de la misma manera que nunca llueve á gusto de todos, tampoco aprieta el calor á disgusto de todos los mortales. El camarero que os sirve Ja cerveza se frotará las manos de gusto cuando Febo hace de las suyas. Aumenta la sed, se duplica el consumo de bebidas frescas, se multiplican las propinas. Un amigo mío vegetariano da gracias á Dios cuando si termómetro pasa de los 36, porque dice que 3o n más calor son más sabrosos los frutos de la tierra. Pone por ejemplo el melón, del cual es jran admirador y gran comedor. Melón sin muflió sol es insípido dice. Por eso es enemigo de las lluvias. También lo son, pero no por los melones, los reumáticos. Tiene igualmente partidarios el calor porque invita á dormir la siesta, y hay pocas cosas más agradables que un sueñecito después de comer. j) or la noche y á ella no le agrada que salga solo? Se pone el uniforme y le dice á S. A. y esposo: -No doy permiso, y no insista usted, porque queda usted arrestado en sus habitaciones. El príncipe obedece. La disciplina ante todo. Conque, señoras y señoritas, á ser militares, á obtener grados, y después... á imponer arrestos. Pero váyanles ustedes con la recomendación á ios que dicen que el calor no les deja dormir! La guerra nos acalora tanto como el sol. Prueba de ello es el sinnúmero de voluntarios que diariamente se inscriben para ir á Melilla. Y eso l, orque no existe recluta de volutarias, que si no habría también expediciones femeninas. Eso del feminismo militar está muy en boga. Y lo estaría mucho más si cundiese algo de lo que los periódicos alemanes han contado estos días. Sabido es que la Kronprincesa, una encantadora joven que tiene chochos á los Em eradores y maravillada á la corte de Berlín, pidió á su padre político que la nombrase coronela de un regimiento de dragones, del que el Kronprícipe es jefe de escuadrón. El Kaiser se entusiasmó con esta pretensión, porque todo lo que sea militar le subyuga. Nombró coronela á su nuera, la presentó al Contando, como no puede menos de contarse, con el pronto y definitivo triunfo de nuestras armas en el Norte de África, los teatros madrileños preparan también su campaña. Están todos ellos en la fase más agradable del negocio: en la de las esperanzas. Todos se proponen echar el resto, tirar la casa por la ventana, como vulgarmente se dice. Y á los grandes proyectos acompañan siempre las noticias más estupendas; que Fulano, que nunca pasó de ser un mediano actor cómico, pasa á una cdnipañía seria para hacer los papeles dramáticos; que la Mcngana, que disimuló sus deficiencias de voz con esplendideces de movimientos, se convierte en actriz trágica. Luego, claro, viene el tío Paco con la rebaja. Ahora estamos en el período de las sorpresas. Se lee el cartel anunciador de la próxima temporada de cada teatro con tanto interés como la lista de la Lotería por los jugadores. El movimiento de avance empezará el primer día de Septiembre. Las guerrillas de avanzada las despliega Price. La retaguardia la forman los otros teatros. ¿Cómo se defenderán los more-