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f -rriESA RE. VUELTA íaba coa la pena de muerte. Cuando la vieja Emperatriz tuvo que huir Je la capital á causa de la insurrec: ión de los boxers, llevó consigo todos uis perros. A su regreso, regaló varios á las señoras del cuerpo diplo mático. K O s e trata del héroe d e Cervantes, sino de un ciudadano de carne y hueso que fué conocido con ese nombre, y que se le otorgó con cierta justicia. ¡Como que se anticipó á Blériot atravesando el Canal de la Mancha en globo! Ello ocurrió el 7 de Junio de 1785, y el audaz viajero era francés y se llamaba Blanchard. Dos horas y media tardó de Douvres á Calais, en rm aeróstato primitivo. Su viaje produjo inmensa emoción, como era natural, y por él se le otorgó el título dé ciudadano de Calais y una pensión de 1.200 francos anuales, á más del nombre de Don Quijote de la Manclia. Nombre verdaderamente justo, pues fiarse de un globo de los de aquel tiemijo era una verdadera c (uijotada. No ha sido, pues, Blériot el primer hombre- pájaro que ha atraifesado el Canal de la Mancha. Mas no por eso hay que regatearle los aplausos que merece. cuela que le sirve de auxiliar. Y pronto los habrá en todas, pues al ministerio parece que le resulta la innovación. D ON Q U I J O T E DE CHISTES Y CARICATURAS Llegó, un turista insílés á la posada de n píieblo de la Mancha, y en castellano chai) u. rrado 3 Ídió que le sirvieran un guisado de liebre. No había liebre en el establecimiento, pero el nosadero, por no perder la ganancia que sospechaba, decidió servirle un guisado de gato. La posadera se oponía, temiendo la protesta del viajero, y su marido la tranquilizó, diciendo: -i Calla, tonta, Como es inglés, no entenderá el cambio. Un individuo que se las daba de guasón. asomóse una vez á la puerta de un café y dijo en voz alta: ¿Es éste el café de los burros? -Sí, señor- -le contestó un parrocjuiano. Puede usted pasar ATOPORLJEBRE LA M A N C H A A DELANTE! t N EL CAFE- -Di. ga usted, ¿esta chuleta carnero ó de ternera? -i No las distingue usted gusto? -No. -Pues entonces, ¿qué más á usted que sea de una cosa otra? pREVlS ON es de en el le da ó de A) exhtunar este recuerdo, la actualidad brinda una noticia verdaderamente graciosa: la de haberse reylanientado en París la circulación i aero lanos y (lirigil) lcs. Esta es mía prueba más de la inmensa vanidad humana, pues cuando aiin no es un hecho definitivo la conquista del aire, ya se le cree una propiedad capaz de régimen. Lo cierto es que se lia publicado un reglamento con órdenes terminantes para la l) uena marcha de los viajeros aéreos, bien í ise no se sabe quién las hará cumplir en las elevadas regiones, b alta, como complemento, la creación de tura especial policía aviatoria que haga efectiva esas previsiones. o i ara divertir, sino ara enseñar quiere introducir el gramófono en la escuela un inteligente maestro de Stuttgart, seguro de la conveniencia de esa aplicación de tan opnlar a arato. Seguramente no es el primero á uien se le ha ocurrido esa idea, que debe llamarse beneficiosa, pues, quién más quién menos, todos hemos pensado que el gramófono p u e d e tener fines docentes. Pero el profe- sor de Stuttgart, que se llama Jacob, no se ha contentado con tener esa idea, sino que uiere ponerla en práctica. Para ello ha solicitado del ministro de Instrucción el oportuno permiso, que le ha sido concedido. Yatiene, pues, un gramófoíio en su es- pOLlCÍA AEREA. Dos galanes, el uno viejo y el otro joven, pretendían á una linda muchacha, la cual se decidió por el viejo 3 se casó con él. Al salir de la iglesia el día de ¡a boda, recordaba el feliz esposo á su mujer los tiempos anteriores á su elección, y la preguntó el por qué de haberle escogido á él, despreciando á Su rival. I- a muchacha le contestó ingenuamente -Porque me ha dicho una gitana que seré viuda, y he dejado el otro para después. Un hombre ni u y aprensivo llamó médico, sin tener verdadera necesidad de sus servicios. El médico no pudo convencerle de que nada tenía, y como el falso paciente se empeñaba en que le recetara alguna cosa, dijo á su mujer: -Que le- pongan un colchón más en la cama. 1 NA RECETA E 1. GRAMÓFONO EN LA ESC ELA E. N LA PENITENCIARIA- -Ya sabe U ted que aquí el trabajo es obligatorio para todos los reclusos, y supongo que u. sted preferirá que se le utilice en lo que sabe hacer, -Sí, señor. Muchas gracias. ¿Qué profesión es la suya? -Aeronauta, señor director. y o o LO MISMO Cierta condesa, tan vieja como presumida, se arreglaba para un baile de etiqueta, y dijo á su doncella: Me has traído las flores que voy á ponerme en el pelo? -Sí, señora- -contestó la chica; -pero ei caso es que no me acuerdo dónde he dejado el pelo en que va usted á ponerse las flores. Entró uíi sujeto en una fonda de mala muerte, donde servían cubiertos de á peseta, ofreciendo tres platos á elegir. l i s t a en mano, pidió un plato tras otro, y el mozo le fué diciendo que no había ninguno de ellos. ¿Entonces para q u é anuncian tres platos á elección? -Sí, señor. A elección del fondista- -repuso muy serio el camarero. r ELEGIR!