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Naturaleza, no pintó nunca sin tener delante el modelo vivo; que se esforzó constantemente en dar animación á sus asuntos y rehusó siempre imitar estilos ajenos. De él dice uu crítico francés que contemplaba más que el ejemplo de su maestro Bellini las máximas de Leonardo y del Correggio. y que no trató de imitar á éste ó aquél, sino que, reservándose su originalidad, estudió el maravilloso c aroscuro del primero. No trató, como él, de cultivar la poesía de las sombras; pero por sus mismos pasos llegó á la poesía de la luz Giorgione rompió toda clase de ligaduras, así las que respecto del estilo podían sujetarle á su maestro, como las antiguas tradiciones del arte cristiano, y adoptó franca y resueltamente un naturalismo declarado, lleno de encanto, saturado de la poesía sensualista de su época, sin que al llevar tan dulce corriente por un cauce E N T I E R R O DEL SEÑOR mevo, todo esmaltado con las flores de su paleta, dice Madrazo, le acontezca nunca desbordarse, como les sucedió después al Veronés y al Tintoretto En el cuadro á que estas notas se refieren creían ver los inteligentes la apostura noble y arrogante de sus cabezas, la elegante riqueza de los trajes realzada por el arte particular con que pintaba las armaduras, los tocados, las cabelleras y los paisajes. Procedía esta tabla del monasterio de San Lorenzo de El Escorial y representa a l a Virgen, en cuyo regazo se halla el Niño Jesús recibiendo la ofrenda de unas flores que le presenta Santa Brígida, al lado de la cual se encuentra su marido, Hulfo (Wulf) que viste de armadura. Está la Virgen ala derecha del esoectador, casi de perfil, en un asiento algo levantado, y su túnica es de raso carmesí; su manto, azul orlado de oro, y un velo que desciende de su cabeza cubre parte de sus hombros. Santa Brígida tiene el aspecto de una joven veneciana de dorados cabellos y tez morena, y viste una suelta túnica de seda color de pizarra y un manto color de oro bermejo. En todas las figuras se advierte un sabor del natural que demuestra que son verdaderos r e tratos. Mide la tabla 0,86 metros de altura por 1,30 de ancho. El artista simbolizó sin duda en esta composición la consagración á Dios de aquellos espasos. Santa Bri ida era una doncella de sangre real, nacida en Suecia hacia 1302, que desde su infancia mostró decidida in linación al ascetismo. Casáronla sus padres con Hulfo de Nerika, y refieren sus biógrafos que después de tener ocho hijos de este matrimonio hizo con su marido una peregrinación á Santiago de Corapostela, durante la cual falleció el marido en España en 1344. Respecto del cuadro atribuido á Giorgioíie, como queda dicho, hubo discusión entre los conocedores, pues mientras oficialmente se consideraba original de Giorgio Barbarelli, y así se consignab en el Catálogo descriptivo é histórico de nuestro Museo, de D edro de Madrazo, no faltaba quien sostuviera que se trataba de una de las obras que ejecutó Tiziano en competencia con Giorgione, recién salido de la escuela de Bellini, y el mismo reputado crítico, autor del Catálogo, decía entonces que si era positivamente d? líellini la Sacra familia con la Magdalena, San Jerónimo y San Fablo. del Museo de Dresde, la gran semejanza que desde luego se idvierte entre ambos cuadros legitimaba aquella sospecha. En la actualidad el cuadro se tiene por original de Tiziano y en este concepto figura en el Catálogo oficial. I CARLOS LUIS DE CUENCA