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rr. s j como u n a espada el silencio de la noche, y á esta voz de espanto respondió, tjuebrada y seca, otra imperiosa, ue dccia: Aíiuí, ¿o oio, UÍCLO! ¿Quién va... ¿Quién grita... ¡U n príncipe encantado! -íLispiró Cándida. -i Un capitán de bandoleros! -bisbiseó Rosa. ¡l astor tenemos! -exclamó Bruna. Y las tres, á grito herido, contestaron; ¡Somos nosotras, príncipe, capitán, 5 astor, que nos hemos perdido por el m o n t e! ¡Tres niñas muertas de miedo! ¡Válganos Dios! -replicó la voz cascada. -No temáis, allá voy; decid algo para (juc os oiga y os encuentre. Y mientras las niñas grita. ban: Por acá, por acá vieron venir hacia ellas una gran liaitiarada (juC describía extraños giros en la íosqucdad de las tinieblas... Un hombre, un viejo astor, llíívanae en u n a m a n o ¡na encendida hacha de paja, y acompañedc por un perro ñero, humilde y feo. mastín de ganado, ai) areeió ante lan tres princesas. ¡h a no ha a miedo! -dijo el buen viejo. e n i d conmigo... Ya liop a el c a n i) or amigas os ¡viere y á lameros va las lnano no haj, a Lcmor. ihgo... iejo soy, y temeroso de Dios soy v ijuen cristiano. Y andaedo, andando, precedidos del desi) iert n: astín, si no en el palacio di: las hadas, ni en cue va de bandido ni en aljrigaño ie earbynei os, dieron cn la choza del pastor, junu: a un gran redn henchido d- o v j a de cord- n- ieos y le- cabras, entre los cuales vigilaban el morueco y el bode uno Je ¡es k los iiaLC: runinuiov e n t r a r o n las niñas cn! a cai; aña, donííe un candil ardía, y el a- íor, hach eKhea; senunen sobre mullidas za eas, diót. s á beber grande. -escruhüas de leche ti! ia y oiorora, fresco reciuesones para conq. ango v negro pa para con íios, nPe, sabroso que la; ya aberreeida: golosiua. RjiKpicaba ini eoco el i; aslor, calzado con abarcas v jírovislo d. e zalreie; y zamarra, Pe. m í a n íita: no aiiartabae de é sus niirada: eontenq) Pind, o por nrimcra v: z el eateral cpK i a t a- t r a s Pa; ia servido de mr; dí o á -e; hileanadores P: eueníos má- ó menos fantásticos, Da orince iia CrPidida, i- aínendo honor á su nombre, se atrevió á iireguniar a ¡viejo: -i) ii; a, buen hon; bre, ¿n o s- j- p usted un brujo que nos convertirá cn oveJ! a ¡Xo ¡o prauíícíln Dios, IPja- l- -contestó ríendo el na tor. Consejas son eso -Y si no seiis hecidccros- -añadió Peisa, -ecómo riabPus lo pastoras con las estroe: c: e! él ganado v lia- ta con los i) ájaros y Pis llores? 1 3 J IC PabPimcs, y sm ser he dnc ro, lo enTend: mos. Y Ds estrellas nos indican PPisn) r, iuc ya es t a r d e ya naso la media noche, tan. as horas más de l a m e d i a noche, y la aurora ea á ayar p o r el L e v a n t e Y el ganado nos dice: Y a á llovcr; que se nos Uioja la laea... Cambio de t i e m p o que los recemales triscan. Príos rdcves se avecinan chillan las urracas. U n a s desl) orr gósc croajan los grajos. C a r r o ña hav en la c a ñ a d a Y los pájaros no- avi- an si ronda el aguilucho ó el gerifalte, y las don- s y las hierbas nos consuelan en nuestra soledad y curan nuestros males. in JT: r D í D- 2 30 íi Bruna, más práctica, contentóse con decir al pastor: -Ale enseñarás á cuajar estos requesones... ¡O h iué soso es esto, qué soso! -siísi) iró Cándida. ¿Ao serás por ventura un í) ríiicipe ncantado... Uueno está esto p ara príncipes y i rincesas! j lin jamas de los jainase. a. -jcmó por acá príncipe alguno i- -i u e s yo sé de tres princesas qtie por acá a n duvieron. ¿P r i n c e s a s Xunea vi u n a! ¿Xo sabes el cuento de la Cenicienta? ica. iO SI, aea. io ao; acaso sí seria o ¿X o contestase ¿S ñi ue piensas? -Pienso, pienso- -e. íuesto el i; astor- ue si no piineesíi: algo m; i: aito o o aqui aigun día... ¿e, n rey acaso: -C n rey, M... C n rey... Una vez... ¡Ahí Uau ir: Sigue, sigue, asíor; un cuent o parece es (j. ¡Cuemaiioslo eiureteniKjs con el esta nociie! -Xo es cuento, no, que v rdad fué ello. X crdad como e: -a estrellas jne nos alumbran... Una vez vnicj aquí un rey. Un rev? X endría de caza. -De caza vino, pero no con neblíes ni allcstas, no acosando rebeccjs ni azorandíj loreaces... í llio it e ceandc se ine desi; orregó ía artuña, y -o con ella. ¿Qtié es la artuña, pastor? -L D a ovejica como un copo d: -ni: -vc á (jnien el a uiía arr- bato hi. cría. ¡Si la vierais! ¡ilah éa buscéndiea t a e trisiemenLe, cpiv daea compasión! P o r elle i ué por io ¡ue aqiií rre vino, ¿bor una o v e j a -í o r una ov; ja fjue á su pastor luunaba... V bu, -eá ido a emo acjuí el rey, dcjaedo su paíaelo. Pn p e g c i o de marmol má granile íji. ie un ce P. eo... Salió el re P. -su cámara, toda ella de o i o puríx eO; aejntdas de sedas joj. -antcs, donde tenPi e, tr: en. ie iPama el. s í) e: rlas, y montando ee eia e- n- oe; d pia a cubPrLa le brocados, aq P v e r: d: ul; le- P -grarides le su corle, con- syadas ae fuego en lar, manos y de miles y miles le M Í. C e, eesiideras P anca como D, csearePa le h. niaioene. Plcnóse el monte P ellos, (jee c- ei suaves canción- s y dulces músicas lo eneaeiarom. P él rej- eióró en mi choza... -n. UÍ -s e unamente. Y yo, al verlo, me sobrecoííi d: e: e; LO y P: Pmor, y le dije: g S Poie yo no soy digne; d. qví. einré! en mi pobre m o r a d a Y ya los su; er ados cubríe. n la mesa sobr: -esa. s la. ere; p; e) arando el festín, eennda de bc da- Y ci r; e -ntándese á manteles, llamóme á su! a: lo, convldénclome, y entO ices... ¡aje hijas mía ntonee abrióse el rey el pecho con sus nian S, eu: -n -ee- ían dos azucenas, -mostrándome su corazón, (jue ai día cn vivas llamas, tomó un trozo d. e el, y mojiindolo en su sangre, me lo dio á conKr, -Pcienílo; ddloma y come, que éste es m: cuerpo. igi sticnas. pastor. I Xo sueño... Pilo fué cuandr, me desbórregué con la artuña, vino á verme Su Divina? ba. le. taü... VICENTE í) 5i Z DE T E J A D A NUt. íTíO c o cu- So D: C U H N T O S I, FMA: ICSÍM. A