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fílESA RLVUELTA corriente... ¡Allá veremos... Recto ó curvo, la cuestión es que sviene bien un teclado; así, pues, si esta revolución no destruye la armonía, puede triunfar fácilmente sin encontrar mucha resistencia. No sabemos cuál será el espectáculo del porvenir, pero si que el del presente es el cinematógrafo. En todas partes cunde la afición á la película, y su explotación es un, nefíocio rápido y seguro. Pero en ningún oais como el de los Estados Unidos c en esto, como en todo, puede deci que bate el record. Más de 8.000 cinematógrafos hay allí en funciones actualmente; se calcula que hay más de 250.000.000 de francos empleados en ese negocio. De la ganancia que obtienen sus explotadoi es puede formarse idea sabiendo que, sep- ún cuentan, el público se gasta 4.000.000 diarios en esa diversión. La cifra no resulta exagerada, pues sólo en Nueva York se registran 250.000 csoectadores á la semana. No sabemos si estas cuentas serán las del Gran Capitán, -pero aunque el tío Paco las aplique su consabida rebaja, siempre quedará una respetable cantidad. Medítenlo cuantos creen abusiva la extensión del c i n e en España y sobre todo en Madrid. Esta es u n a de 1 as m á s modernas, y también de las de mayor utilidad entre las recientemente inventadas. Es una torre blindada Krupp, transpor ble por fuerza animal, como se ve n la adjunta fotografía, que permite i emplazamiento en las líneas avana. das. Una vez en este lugar, se desvfUEVA MAQUINA DE GUERRA CINEMAELTOGRAFO pliegan los rieles de que va provisto el armón, y el cañón desciende á tierra. El transporte y el funcionamiento son tan sencillos, que por ellos puede predecirse un gran porvenir es. a novísima máquina de guerra. Está llamada á prestar muy bueni. s servicios. No para las persoñas, que esto ya es antiguo, sino para los animales se fabrican ahora ojos de ristal en Londres, con un éxito que hace esperar el florecimiento de la nueva industria. Claro es que sólo los animales domésticos son los que gozan en la actualidad de ese beneficio, pero no será extraño que el mejor día se extienda también á los otros; á los que aún no gozan del dulce privilegio de la domesticidad. Los primeros favorecidos han sido los perros, que en Londres, -más que en ninguna parte, son objeto de toda clase clis cuidados y ele atenciones. Hay, pues, en la capital inglesa canes aristocráticos que pueden permitirse el lujo dé tener un ojo de cristal en substitución del que perdieron. Estos ojos cuestan de 25 á 75 francos, no á los perros, natv ente, sino á sus propietarios. Un hombre quo había bebido con exceso cayó al suelo, y bajó rodando toda una cuesta. Al verle, exclamó otro borracho que allí se encontraba: ¡Hola, compañero... ¡Cómo se conoce que ha bebido usted vino d Rueda! pONSECUENClA OJOS ARTiFiCJALES COMPANEROS- ¿Es de usted este sombrero? -Sí, señorita. ¿Quiere usted recogerlo? Porque voy á ocupar la silla. -Perfectamente, señorita, j) e r o vamos á ir los dos á un manicomio. ¿Y por qué? -i Porque yo lo coloco y usted lo quita... A TODO HAY Detúvose un paQUIEN GANE seante á la orilla de un río por ver si sacaha algo un pescador allí pacientemente situado. Y como tardaba cl momento, exclamó sin poder contenerse ¡Se necesita ser tonto para pescar con caña! Lo oyó el pescador, y le repuso: -Pues ¿y para ver pescar? pUEN ALUMNO Explicaba un pa dre á su hijo algunas nociones de Geografía, y le dijo: -Observa que cuando es de día en una parte de la tierra en la otra es de noche. Así, por ejemplo, cuando nosotros nos acostamos se levantan los chinos. -Siendo así- -repuso el chico- -te juro que no me casaré con unr. china. N INTELIGENTE Al acabarse la representación de un drama en cuatro actos y un prólogo, dijo un espectador á su vecino de localidad: ¿Estaba la obra en pros? ó. en verso? -No puedo decírselo á usted, por- CHISTES Y CARICATURAS Una mamá reprendía á su hijo, niño revoltoso que no dejaba en paz á un caba llero que la visitaba. -No le regañe usted, señora- -decía éste, -á mi me gustan mucho los chicos... Sobre todo, cuando lloran. ¿Cuando lloran? ¡Qué raro! -Sí, porciue entonces los acuestan C N VISITA u jt, l KCb