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Peña, ó las brillantes m a r i n a s d e Cerda, Martínez Abades, Alvarez Sala (muy justa de color y de entonaI ció) ó bien las humo rísticas p á g i n a s del genial Medina Vera. Eos a f i c i o n a d os á flores y animalitos caseros pueden llevarse ácasalindas rosas, claveles y pensamientos, á más de ui s cuantos Í? o. s un gato de Sampedro y un viejo ratón de Viniegra (que con muy buen acuerdo ha sido colocado á bastante distancia del citado gato) Eos amantes de lo serio en arte pueden adquirir cualquiera de las notas sentidas que enlaExposición abunDONA MARÍA B E N O M n! A U T O R R c T R A T O dan. Asuntos trascendentales tiene Cecilio Pía, desarrollados á plena luz v en el interior de un cafetín; cuadritos de ¡venero no faltan, y Menéndez Pidal tiene uno muy acertado. Hay, en fin, para todos los gustos. Eos que deseen algo bueno, pero muy bueno, allí tienen una Manolita y un zagal, de Eugenio Hermoso, que son lo mejor de la presente Exposición. Y los amigos de lo cómico también tienen dónde escoger. Más adelante daremos algunas referencias. Asuntos macabros de muertos, calaveras y apariciones existen algunos para los partidarios de lo nearo. Y para los que prefieren lo verde allí están los lienzos de los hermanos Zubiaurre. De estos muchachos hay que decir que pintan bien, pero influidos por un prejuicio de sacar adelante una original personalidad que los perjudica muchísimo. E! bodegón, de Valentín, tiene frutas magistralmente pintadas; pero al cuadro le sobra todo lo demás. En el d atunes y OÍ hay figuras de muy justo carácter; mas aquella señora del bocio es repulsiva, y aqtiel suelo de panes de pueblo y aquellas casas, á intento desdibujadas y torcidas, no me convencen. De los cuadros más simpáticos hicimos las reproducciones fotográficas que á estos comentarios acompañan. Del cuadro de Zubiaurre no nos atrevimos abacería, pues no creemos sano que el bocio se 7- eproduzca. (Habría que operar. Muchos lienzos notables quedan por citar; tales como los de Chicharro (auuque este pintor se ha dormido un tanto con los calores primaverales) y los de Garnelo, Morera, Andrade. Saint AubiUj Villodas, Santa María, Souto, Ruy Dalmau, Benlliure y la señorita María Benomar, que presenta un autorretrato muy lindo. ¡Vaya si es guapa la pintora! ¿Que cuál es la hora mejor para ver estas ma 1 avillas... Pues indudablemente la de las cinco de la tarde. ¿Por qué... Porque esa es la hora de tomar el té, y en la actual Exposición he contado hasta 124 tazas, teteras, azucareros, cucharillas para té, rosas de té y el magnífico ti verde, marca Sofrosyne que se ve en el cuadro número 212. En el salón donde este último lienzo se halla existe un precioso y reluciente c. PLA. LA DOCTRINA juego de té, un café... cantante y una rusa de Chicharro, que no es una cafetera rusa, sino una aldeana vestida de colorado. Abundan, como ustedes podrán observar, los recipientes para estas bebidas exóticas, y por eso les recomendamos vayan al palacio á eso de las cinco de la tarde. Allí, entre la contemplación de dos notas tristes, podrán ver ustedes la regocijada del número 85, que representa un pintor templaitdo la guitarra, y que más que un cuadro al óleo nos pareció una notita al temple. Allí podrán ustedes admirar la profunda tristeza que embarga á la señora madre de Santos Dumont (número 185) por el reciente invento de los hermanos Wright, invento que ha matado en flor la industria montgolfiera. Y nada más tengo que decir á los lectores de la Exposición del Círculo de Bellas Artes. Luis DE T A P I A DmUJOS- SANCHA F O T S R, CIFUENTE 5