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cuales terminará el ciclo de recepciones y cotillones. Pero no han faltado las visitas al Hipódromo, donde ha habido partidas de polo, y á las Cuarenta Fanegas, donde se juega al golf, se almuerza y se merienda suculentamente, y donde, en fin, se da diaria cita el gran mundo para pasar un rato agradable. ¡Caprichos de la gente que reluce! ¡Porque hacer punto de predilección y de moda sitio de un nombre tan vulgarote, tan agrario, tan plebeyo como el de las Cuarenta Fanegas... El campo que lleva este nombre tiene más de un millón de pies. A dos por persona, echen ustedes la cuenta... Debería llamársele siquiera Foyer des jeimes, aunque no sea más que por corresponder, al noble ejemplo del vizconde Rene Montzon, que ha venido á Madrid con aires de apóstol para propagarlos fines regeneradores de la Asociación que va fundando por esas grandes capitales de Dios. De aplaudir, es su campaña y su conferencia del miércoles en el Centro de la Defensa Social. Obtuvo muchos plácemes; pero hay que temer que la semilla no dé grandes frutos. Nuestra juventud presume de saber caminar sin andadores, y va sola á la cuarta de Apolo ó á la de Eslava, y después á Doña Mariquita. Y cuando marcha á alguna capital extranjera va á cosa hecha. Por ejemplo, á Roma por todo. puesta á volver á contarle al año que viene, porque á un reporler le ha despedido diciéndole: -Dentro de un año, cuando cumpla las ciento ocho, le comtmicaré más impresiones, si vive zisled... Y á propósito de matrimonios. En la sala cuarta del tribunal civil de París acaba de verse un caso curioso. La locura que lleva á un marido al manicomio, ¿es fundamento bastante para el divorcio? El tribunal cree que sí. ¿Y si el marido vuelve á la razón y reclama la mujer? -objetó respetuosamente un abogado. -Hombre, si reclama á su mujer- -replicó un magistrado- -es prueba de que sigue loco perdido. Gran éxito el de la banda municipal. Aplaudamos á Villa, á Garay, á los profesores y al Ayuntamiento, que van á endulzarnos la vida con amenos conciertos. Ya que tengamos calor este verano, tendremos música. A falta de Jardines del Buen Retiro tendremos Recoletos. Y á propósito de los Jardines, hoy casi palacio de Correos y Telégrafos, allá va el último chistecito puesto en circulación por el ingenio popular: También han abundado las bodas. La primavera es siempre fecunda en- idilios; pero la de este año, según las estadisticas del Registro civil, más. Ha habido un efectuado matrimonio cuya bendición ha unido un siglo, un cuarto de siglo y cuatro años, total: ciento veintinueve años. Setenta ella y cincuenta y nueve él. Dios les dé felicidad y descendencia. Conviene advertir que ios periódicos americanos han hablado estos días de una dama, mistress Swar, que ha celebrado el 107 aniversario de su natalicio. H a estado casada cuatro veces, ha bebido bastante alcohol, y, según declaración propia, ni un solo día, desde su mayor edad, ha dejado de fumar su buena pipa. Y conste que se trata de un verdadero cuento de la buena pipa, porque la buena señora está dis- Cuando esté terminada la nueva casa de Correos, ¿cómo se llamará á los obreros que tiren la antigua? Tira- buzones. ÁNGEL M. a CASTELL.