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LOS DÍAS PASADOS... A los que por un momento creímos en lo de la atracción de forasteros se nos ha hecho la boca agua leyendo lo que los valencianos han hecho para festejar al Rey y abrir su Exposición Regional. Por la nombradía de un tal Benlliure, de un tal Sorolla, de un tal Blasco Ibáñez y de otros tales sabíamos prosa ó en verso. En fin, hasta Galdós y Cavia han mandado tarjetas, ¡ellos que todo lo arreglan enviando una carta! Ea Comedia sigue siendo el teatro favorecido por la alta sociedad madrileña. No asistir una noche siquiera por semana es privarse del no sé qué 6. %l a sfumatura de la vida cortesana. Por supuesto, el turno blanco, mortificado porque le llaman el turno lila, practica ya una sabrosa venganza. Al turno de los estrenos le llama el de los extremos y al de moda el del jamón curado Eas carreras de caballos tienen suerte este año. No las llueve. Antes parecían santo de rogativa, y no se eche á mala parte la comparación, porque entonces habría que atribuir á la fiesta hípica mayores irreverencias. ¡A ver! En las carreras del domingo y del martes figuró un caballo llamado Fray Diego. Figúrense ustedes si la noticia llega á oídos de Nakens las cosas que dirá en su periódico, comentando la satisfacción con que el público de las carreras ha visto galopar á Fray Diego. Además, Fray Diego salió á pública subasta, se le tasó en 4.000 pesetas y no hubo alma piadosa que ofreciese un real. ¡Ni que hubiesen sido Dávilas todos los espectadores! que es Valencia la ciudad del arte, de la cultura, del buen gusto. Sabíamos que no todo lo valenciano es riquísima horchata de chufas, pintorescas esteras, vistosos abanicos y tremebundas contiendas sorianistas y blasquistas. Pero ¡vamos, que ahora ha tirado la barraca por la ventana y ha dado una lección á cuantas poblaciones presuman de monopolizar el rumbo y el eche usted y no se derrame! Hay que oír á los que vuelven de la ciudad de las flores. Mejor dicho, no debe oírseles, porque se limitan á decir, no sabiendo ponderarlo que han presenciado: ¡Hay que verlo para creerlo! Valencia se ha coronado de gloria. Dios se la conserve y se la aumente y El haga que la hermosa capital levantina atraiga más forasteros que claveles arrojan las valencianas en una batalla de flores. Trenor ha sido para Valencia lo que Paraíso para Zaragoza. No echemos la culpa del fracaso de nuestra atracción de forasteros á las tacañerías de los gremios mercantiles. Carecemos de un paraíso que sea gloria pura y de un irciior que dé el do de pecho. Exposición de primavera organizada por el Círculo de Bellas Artes en el Retiro, Exposición de tarjetas de la Cruz Roja, Exposición lyluch Exposición Pinazo, Exposició. Parada y Santín... í, a pintura triunfa en toda línea. En la primera priva el retrato, especialmente el femenino, y como además hay bastantes obras femeninas, resulta pesando mucho en este Certamen el sexo bello. Agregúese que no hay apenas un desnudo, y se comprenderá que resulte una Exposición hasta para el turno blanco de la Comedia. La Exposición de tarjetas de la Cruz Roja es interesante, más la de pintores y músicos que la de pensadores y literatos; una especie de cuenta- gotas del ingenio de cuantos han concurrido á esa obra humanitaria. No hay persona notable y visible que se haya librado de suscribir una tarjeta con una írasecita en Fuera de estos espectáculos, el más notable y el más permanente en Madrid sigue siendo el encomendado á los mendigos de profesión é insignes proceres del hampa madrileña. Provistos de su toaleta, lo más rota y asquerosa posible, entreganse á sus ejercicios en libertad, después de renovado y bien surtido su repertorio en frases lacrimosas. Es moda llevar los pies descalzos; llevarlos sucios es costumbre. Resulta práctico indudablemente para conmover corazones colgarse á la espalda una criatura, propia ó ajena, sujeta con un pañuelo hecho jirones. Eos colilleros alternan entre coger puntas de cigarros en las terrazas de los cafés y arrebatar patatas á la inglesa, bar- quillos ó bizcochos de las mesas ocupadas por los clientes de aquellos establecimientos. Los adultos no suplican, interpelan, exigen, insultan. Hay mujeres