Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ESCENAS PARISIENSES Os parece que demos otro golpe cito á los sombreros de las señoras? Por muchos golpes que los demos, el asunto no se agotará, pues las damas se han empeñado en hacernos creer que los sombreros, cuanto más grandes, son más artísticos, y concluirán por convencernos. Yo, por mi parte, y a estoy convencido, y ahora, cuando veo por casualidad un canotier de dimensiones razonables ó una capotita de alas reducidas, me parecen pobres y raquíticos. En cambio, no me asusto cuando contemplo una pamela del diámetro de un paraguas, y hasta me parece inuy elegante y muy chic. ¡Oh! muy cltic sobre todo. Días pasados vi en un teatro de Berlín á tres tiples que cantaban unos cuplés cubriéndose con un solo sombrero. El público reía locamente, y las mu, jeres eran las primeras en aplaudir... tomando, de paso, la medida del sombrerito en cuestión para comprar uno igual. Ahora, al llegar á París, observo que los sombreros de señora han variado un tanto la moda, y los modelos para la próxima temporada no M AS SOMBREROS tienen el mismo tamaño... son mucho más grandes. Creo que no debemos protestar ya, sino resignarnos y esperar á ver en lo que para esto. Se han intentado mil recursos para obligar á las mujeres á ícomprimirse un poco en lo que á los sombreros se refiere. Primero se las invitó á descubrirse en los teatros; luego, en vista de que no respondían á la invitación cortés, obligóselas á destocarse. Hubo empresario de teatro que apeló á cien atrevidas ingeniosidades para conseguir que lasseñoras dejaran el sombrero en casa. Todo fué inútil. Ahora se asegura que en América- -en América tenía que ser- -las autoridades han prohibido la venta de sombreros de tamaño exagerado, disponiendo cuál ha de ser el máximum que se consiente. También estas disposiciones serán letra muerta, y los sombreros á lo Veclova allegra triunfarán en Chicago como en París, en Jladrid como en San I etersburgo. ¡Qué quieren ustedes! Las mujeres se encuentran muy bonitas con esos armatostes, y no podemos negar que hay algunas á las que las sientan muy bien. Además, las mujeres no acatarán nunca una ley que las prive de un adorno cualquiera, de un pingo ó r. i V V Í í E Ü í j. jiSí tlPii