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LA EXPOSICIÓN REGIONAL VALENCIANA Y A no es lícito dudar que España, comprendiendo pasados errores, se dispone á luchar por la reconquista. de sus perdidas gratidezas, utilizando para ello la única arma que hoy pueden esgrimir con éxito los pueblos para alcanzar la victoria e. n la gran batalla mundial: el trabajo. Pruebas indiscutibles de ello son el- notable Certamen Hispano Francés celebrado en Zaragoza el año último y la grandiosa E- xposición Valenciana. Estos dos hechos demuestran bien que ten, emos excepcionales condiciones para volver á ocupar un lugar preeminente entre las naciones más adelaatadas y para seguir escribiendo, las brillantisimas páginas con que España supo, como ningún otro pueblo de la tierra, llenar la Historia Universal. El león está dormido; pero basta que uno de sus hijos le sacuda con energía para que despierte y se yerg. a airoso, pronto á demostrar que en cuanto recupere las fuerzas perdidas en su largo sueño será, como antes, invencible. El esfuerzo de un solo hombre ha bastado para realizar cada una de aquellas grandes empresas. Paraíso hizo la Exposición de Zaragoza, y Trenor ha hecho la Exposición de Valencia. Si cada región de España tiene au hombre como Trenor ó Paraíso, el porvenir es nuestro. Iva obra de estos ilustres patricios tiene una importancia grandísima. Aparte su enorme trascendencia en el orden moral, por lo que contribuye á levantar él espíritu y las energías de un pueblo, son incalculables los beneficios materiales é inmediatos que produce á todas las clases sociales por el impulso extraordinarioque imprime á la vida allí donde se realiza. Todos estos Certámenes representan un buen número de millones para las poblaciones en que se celebran, no sólo por lo que á ellas acude de fuera, sino por el movimiento que imprimen al dinero que en ellas. permanece estacionado. El casó actual lo demuestra una vez más. En Valencia todo el mundo trabaja desde hace seis meses en condicione- s extraordinarias, y es hermosamente consolador ver cómo hoy se busca con afán al albañil, al carpintero, al pintor; cómo precipitadamente se van quedando vacíos los almacenes de los mueblistas; con qué desconsuelo suplican las nrujeres, casi de rodillas, á sus modistas que acepten los encargos; cómo van desapareciendo por días los papeles de las casas desalquiladas; con qué fiebre se trabaja día y noche en todas las fábricas y talleres; qué barullo y animación reina en todas las tiendas... Este movimiento, esta vida extraordinaria é ideal es dinero, dinero que corre en abundancia para todos. Y este dinero y el que ha de entrar luego en Valencia durante seis meses lo produce y lo trae la Exposición, sólo la Exposición. Y la Exposición la ha hecho Trenor, sólo Trenor. A él debe, pues, Valencia entera, el artista, el industrial, el comerciante, el obrero, todos, el dinero que les produce su trabajo abundante y bien retribuido. Los valencianos lo reconocen así y pagan á Trenor con agradecimiento y cariño los beneficios que de su obra reciben; cuando pasa por las calles todo el mundo le saluda con respeto; el industrial que tuvo la feliz idea de retratarle en postales se debe haber hecho rico, pues no hay casa, fábrica, taller ni tienda en Valencia donde no se vea s u retrato ocupando lugar preferente; el nombre de Trenor se pronunciará actualmente en Valencia muchos millones de veces al día. Enorgullecedora, pero bien merecida recompensa á su abnegación y desinterés, á sus nobles afanes y grandes desvelos, en pro de su tierra y de sus paisanos. Porque hay que pensar despacio en la virtud 3 corazón 1 1 L. r MK D T O M 4 S T R E N O R INICIADOR D E LA EXPOSICIÓN Y P R E S I D E N T E D E É C O M I T É E J E C U T I V O D E Í- A MíSM