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pRirJos c o n un gesto en la boca que la da una expresión especial, así como si todo la causase asco. Siempre parece disgustada. Y respecto á pereza, es un encanto de criatura. La característica de su temperamento es la flojeza. Para hacer cualquier cosa ¡E N MI CASA! Quiero decir con estas palabras que todos esos de- tarda dos horas. Yo jamás he visto prima tan floja s i seos de favorecer las fondas, hoteles y restaiirants, en una guitarra destemplada. Y que con esta prima es atrayendo isidros á Madrid, son cuentos del Imperio inútil apretar las clavijas, porque salta. ¡Menudo geniecito tiene! Claro que esto del genio depende de la enCeleste. Los señores que forman tan atractiva Comisión no fermedad al hígado que desde su infancia padece. Porque mi prima está mala. Mi prima viene á la corte conocen al forastero. El individuo que se decide á venir á la corte á pa- á ver los festejos y á ver al médico. Esto de la rosar unos (lias, jamás viene al hotel. Si no tiene parien- busta salud de los isidros es otra leyenda. Casi todos tes en Madrid, se queda en su pueblo. Sería quitar al los forasteros que á la corte vienen traen una gra. ve viaje la mitad de su encanto privarle de este carácter dolencia que consultar. gorrón que siempre le acompaña. Pocos son los que se marchan á su pueblo sin ver El tipo de isidro se ha descrito casi siempre mal, y al especialista de más fama en la corte. Algunos hasta de ahí proceden todos los errores. Ni los isidros son se operan aquí. Y mientras dura la operación se están tan paletos como se les supone, ni son tan ton- en nuestro hogar como si la alcoba que les cedimos tos, ni traen dinero fresco para gastárselo aquí, ni fuese un quirófano. Mi prima no es de las que necesitraen siquiera esos regalitos del pueblo que tan famo- tan operación alguna. Pero todos los días necesita sos se han hecho en comedias y sainetes, y álos que hacer dos visitas precisas: una, al doctor, y otra, á una siempre se ha aplicado el chiste de decir que á cam- amiguita, de su mismo pueblo, que vive aquí. Eso de bio de un queso y dos morcillas se están los foraste- encontrar en Madrid á gente de allá es muy caracteros un mes de gratis en casa de sus parientes. rístico de los isidros. Generalmente tienen en la corte No, y mil veces no. Si existe algún jsidro cortado paisanos, y á diario los visitan porque de otro modo por ese patrón, será muy raro. Los que abundan son parece que les iaüa algo Mi prima es en esto exageralos otros. Los que no visten zamarra ni refajo, sino los da. Siempre está en casa de su amiga. Nos hace coburgueses trajes de la clase media... Los que no traen mer tarde, no llega á tiempo de cenar, y el régimen quesos, ni tortas, ni nada absolutaniente... Los que se de mi casa está alterado por causa de la tal visitita... Y es lo que yo digo: si tanto afán tenían mis primos de estar con su paisana, ¿por qué no se fueron directamente á vivir con ella... ¡Misterios de i a atracción de forasteros... En fin; mi prima es asi, y respecto á mi primo... también es de abrigo. Mi primo es un señorito de pueblo importante. Es déla misma localidad que mi prima. Ambos son de una ciudad andaluza, cabeza de partido, juzgado de primera instancia y Casino á todas horas... Mi primo no sale del tal Casinito mientras vive en el pueblo. Ya antes de casarse era Q punto más fuerte de la localidad. Por eso se quedó sin dinero y tuvo que casarse. Mi primo se casó con mi prima, que tiene dos casas, una viña y varios olivares; hicieron el viaje de novios á Granada; se retrataron, vestidos de moros, en la Alhambra, y... volvieron á su ciudad natal diciendo: Tenemos que ir á Madrid más ade ante... Y en efecto, llegó el día de venir á la corte y se en cajaron en mi hogar. Una bella mañana (comodicenlosfranceses) se presentaron de repente ante la puerta de mi piso, llamaron al timbre, salió la muchacha, y... -Aquí hay unos señores de fuera que preguntare por ustedes... Nosotros hicimos pasar á los forasteros, y... ¡Caramba... ¡Vosotros por aqui... Pero, ¿cómo ha sido esto... Mis primos cxplica, ron su viaje, hicieron valer su ocurrente idea de sorprendernos, y... -Oye tú- -dije á mi mujer, -que les arreglen á éstos nuestro cuarto y que se instalen en él. Mi esposa corrió á dar órdenes; se cambiaron las ropas de cama, se pusieron toallas limpias, nueva paspresentan de sorpresa y por derecho propio, con ánimo de tilla de jabón, y quedó la estancia hecha una monada. que les demos el gabinete y la alcoba principal de- ¿Qué vais á tomar... nuestro honrado domicilio... iMis primos, en una pa- -Nada; nos hemos desayunado en Aranjuez... labra! -Bueno; pues á vuestro cuarto, para que os atu ¡Valientes primos... Ella rs andaluza, displicente, séis un poco. p u e s señor... ¡me reventado la Junta de atracción de forasteros... Desde hace quince días tengo hospedados á mis primos en tni casa. ¿Lo entiende bien la citada Junta...