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Aquella tarde fué Ricardo Torres el Titta Ruffo de la plaza de toros. Su iabor torera fué una serie de ca dencJas, de recitados y de calderoaes que enloquecieron al respetable público. Fué proclamado César Augusto, Eíaiperador de la tauromaquia. Sin perjuicio de que en cuanto surja por ahí un torero desconocido á quieu se atribuya el plan de quitar moños á los colosos se le aliente en sus esfuerzos para darnos el gustazo de derribar ídolos. Ahora se habla de un nuevo diestro, mejicano él, rico también él- -porque no se concibe ya la ciudadanía mejicana sin el oro á talegas, ni el doctorado taurómaco prescindiendo de la licenciatura y del bachillerato como no venga de aquella República americana- -y de apellido notorio, lyorubardini Puede que resulte una estrella, pero mientras no lo demuestre, la gente puede creer, juzgando por el apellido, que se trata de un barítono de ópera italiana. Algo curioso y digno de estudio hubo también en la citada ceñida, y con mencionarlo pasamos á otro asunto. Ello demuestra una vez más c ue este Madrid es deliciosamente incomprensible... El día antes de la fiesta taurina se había celebrado en el Frontón Central un mitin republicano, como consecuencia délas elecciones municipales en las que obtuvieron gran mayoría las candidaturas republicanas. Diríase que la masa popular, esa masa que luego llena los tendidos de la plaza de toros, es republicana. Pues al terminar la lidia del quinto toro de la citada corrida entró el Rey en el palco regio, la música tocó la Marcha Real y todo el mundo ronjpió á aplaudir saludando la presencia de nuestro Soberano... Notaartísticade los días pasados: Rita Sacchetto. Su presentación en la Zarzuela fué precedida de sueltos desinteresados, ajenos á toda contaduría... Había pisado regios salones luciendo su trabajo artístico, exquisito, ideal... Era, sin embargo, un riesgo exhibir labor tan delicada á un público que en punto á arte coreográfico no tiene muy depurado el gusto, prefiriendo muchas veces á una porcelana de Sajonia una loza de Valdemorillo... Recuérdese que el éxito que tuvo en el mismo teatro Cleo de Merode más se debió á su belleza primero, á su leyenda del Rey Eeopoldo después, y á su fábula misteriosa de ¡a oreja mutilada finalmente, que á sus d a n z a s clásicas; que las de la Valery en Apolo gustaron asimismoporla plasticidad de la artista y por la novedad entonces del d e s n u d o de sus pies... Rita vSacchetto ha gustado. No podía menos. Su labor es digna de la música beethoviana, como su figura es digna del pincel de Watteau. Pero el público en general tiendo más á la d a n z a graciosa, bufa, caricaturesca que la simpática Eoreto Prado intercala en Las mtly pico de noches, esa na, que demarcada por Perrín, Palacios y el maestro Jiménez y explotada por Chicote, dará mil y pico de pesetas cada día en las mil y pico de noches que se represente en los mil y pico de teatros que la monten con el iujo que la ha montado el popular actor y director deí teatro Cómico sin reparar en los mil y picc de gastos. L -i gentil Tina de Lorenzo sigue haciendo las delicias del público de la Comedia, que es el de la propia Comedia en invierno, del Real, del Español, de Lara. F; 1 sexo bello admira en la hermosa actriz italiana su arte, pero también su elegancia en el vestir, su gusto en el peinar, haciendo de ella un modelo, un último figurín... menos cuando, como sucede en el acto segundo, de Dai fango, viste d. golfa; pero aun entonces es un modelo, un último figurín de la miseria... A la noche siguiente hacía de R ina: la siempre elegante y en sus postrimerías desdichada María Antonieta de Francia. Por cierto que aquella noche asistieron á la representación de la comedia nuestros Reyes, que llamaron álos pricipales intérpretes ai ante palco para felicitarles. ¡También es casualidad! -parece que dijo alguien en aquella momentánea entrevista en que la realeza rendía tributo al arte, y el arte homenaje á la realeza, -aniversario hoy de un natalicio regio y representación de aquel terrible drama de María Antonieta. ¡Bah! -replicó Tina con el más gracio: j de sus mohines, -la obra que estamos representando es una justa apología de aquella reina mártir y madre admirable, á quien la Historia en sus anales y la literatura en el teatro están haciendo la justicia que entonces no se la hizo! ¿Han visto ustedes el riquísimo manto que la marquesa de Squilache ha costeado para la Pilarica de afortunadísima mi- Zaragoza, Virgen excelsa y capitana generala de los Ejércitos españoles por reciente nombraniientc. Ni para destino tan divino puede hacerse menos, ni como obra humana puede hacerse más. Y ahora sí que repetirá con harta ra ón la copla popular que la Virgen del Pil; ir dice que quiere ser capitana generala de la gélite aragonesa N G B L M CASTELL.