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MESARLVUCLTA Los tiroleses tienen que buscar dos mujeres que, tocadas de modo parecido, los siguen á todas partes, y van á su lado durante la procesión, que dura un día entero. ¡Da miedo pensar cómo estarán de rendidas las parejas cuando llegue el momento de retirarse á descansar! pÑCAJEVEGETAL En l o s bosques ecuatoriales hayunos árboles llamados comúnmente plantas de encaje á causa del tejido filamentoso que tienen entre la corteza y el tronco, que es de una delicadeza extraordinaria. lyas mujeres de algunas tribus salvajes los vienen usando desde tiempo inmemorial para hacerse collares y brazaletes, y tanibién para adornar los traj. es del día de fiesta. solemne... ¡Lástima que no puedan trasplantarse estos árboles por estos climas, para hacer competencia á las bellas labores de raudal Los judíos sintieron el desvío, pues además de ofrecerle su adhesión, querían entregarle una importante cantidad de dinero. La Ferté. al enterarse, se dispuso á recibirlos, diciendo: ¡Que entren esos pobres diab os... Seguramente no conocieron á Dios, y por eso le crucificaron. CHISTES Y CARICATURAS I A NACIONALIDAD Dos individuos s o s t e n í a n la otra tarde el siguiente diálogo: -Yo soy español. -No, señor; usted ha nacido en Andalucía, luego no es usted más que andaluz. -Según esa manera de discurrir, si llego á nacer en un establo me dice usted que no soy más que buey. r L PINTOR AP: OPlADO U n matri- ANÉCDOTAS La reina María Lecz i n s k a m u j e r de Luis XV, hablaba una vez delante de su primer caballerizo, el conde de Tessé, del heroísmo de la nobleza francesa. ¿Y vuestra casa, conde- -díjole de pronto- -rse ha distinguido también en la carrera de las armas? -Señora- -contestó Tessé, -nosotros todos hemos muerto al servicio de nuestros reyes. Un literato incipiente regaló un faisán al poeta Pirón- -famoso por sus sátiras, -y al otro día llevó una tragedia para que la leyera. -Si esa es la salsa para el faisán- -gritó Pirón- -prefiero no comerle, y os le voy á devolver ahora mismo. (G A L A N T E R Í A Fonteneliemuriócen- EL HEROÍSMO -monio que se pasaba la vida regañando, decidió hacerse un retrato al óleo. ¿Qué pintor te parece mejor? -le pregunta el marido á un amigo. Y éste contestó: ¡Un pintor de batallas! Cierto individuo q u e r í a pasar un cabrito sin pagar derechos de consumo, y declaró en el fielato cuando le preguntaron por lo que llevaba: -Un violín. -Tápelo usted mejor- -le contestó el consumero- -porque se le ven las orejas. EL VALOR D LAS PALABRAS- ¡Borrachón! ¡Siempre de taberna en taberna! -Mientes, yo siempre voy á la mesma. Estaban unos ladrones procurando desquiciar la puerta de una casa, cuando les sintió el dueño, y les dijo asomándose á la ventana: -Tengan ustedes la bondad de volver un poco más tarde, porque no nos hemos acostado todavía. Disputaban dos andaluces, uno de ellos más feo que Picio, y éste le dijo al otro: ¡Dicen bien los que le conocen! ¡Usted tiene dos carasl- ¡Fso es lo que usted quisiera, para dejar esa en casa y salir con la otra, que siempre sería más aceptable! OS D CARAS uN HOMBRE SERENO V lOLiN CON OREJAS LA SALSA DEL FAiSÁN tenario, y nunca perdió el ingenio ni la admiración á las mujeres. Invitado á comer en casa de su com ¡jañero He vetins, á cuya mujer galanteaba á pesar de sus ochenta años, ué á ocupar su sitio en la mesa pasando por delante de- cha señora sin enterarse de su presencia. ¿Qué caso voy á hacer de vuestras galanterías? -díjolé la dama alegremente. ¡Pasáis por mi lado sin dirigirme una mirada siquiera! Fontenelle contestó, inclinándose: -Señora, si llego á miraros, no hubiera podido pasar seguramente. dante retirado: ¡No beba usted tanto coñac! El alcohol abrevia l? existencia. ¡Déjeme usted de consejos! A mí me va perfectamente, y tengo ya sesenta y cuatro años. El médico le replicó incomodado: ¡Pues si no hubiera usted bebido nunca, le iría mejor, porque ahora tendría ochenta! RAZON EXCESIVA Decía un médico á un coman- R E N G L O N E S CORTOS DESCONFIANZA- -Tío Cosme, vengo á ver si me pue dejar la burra. -No pue ser; está fuera de casa. ¡Pero, hombre, si la oigo rebuznar en la cuadra! -Pero, ¿es que vas á dar á la burra más crédito que á mí? GALANCINO Parte el buen conde á la guerra al frente de su mesnada, y encerrada en el castillo se queda la castellana. En su encierro y en su espera solamente la acompañan sus damas y Galancino, el paje de ojeras pálidas, que, con sus quince años, aún u NA RECTIFICACIÓN Cuandoe tentró en M z el mariscal La Ferté fueron á saludarle los judíos, como todos los otros habitantes. Pero él se negó á recibirles. ¡Que no vengan aquí esos miserables que crucificaron á mi Dios! -dijo á sus ayudantes.