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MUSEO DEL PRADO PABLO VERONES fiON este noujbre es conocido en Hspaña Paolo Cagliari, el Verouese, que nació en Verona en 1528 y fué uno de los más brillantes artistas de la justamente famosa escuela veneciana. Su padre, Gabriel, era escultor, y comenzó áenseñnrle á modelar, pero como descubriera en Pablo, excepcionales disposiciones para la pintura, le mandó á estudiar con su tío Antonio Bodilc, según Orlandi y Redoifi, a u n q u en opinión de Vasari, que le conoció de niuchaclio, fué discípulo de Juan Caroti. Se ejercitó durante algunos años en la copia de los grabados de Alberto Durero y los dibujos del Parniesano, y después de pintar algunas obras en Verona, reveladoras de sus grandes progresos, el cardenal Hércules Gonzaga le llevó á Mantua para decorar, con otros pintores ilustres, la catedral. Después fué á Venecia en 1555, y desde entonces trabajó en la ciudad de los Dux. L, as obras que ejecutó para la iglesia y la sacristía de San Sebastián le colocaron á la altura de los grandes maestros, y su Irnu. fo juedó consagrado cuando los mismos compositores dc l concurso abierto (jor los jírocuradores de San Marcos, para la pintura d ¿l lecho de su famosa Biblioteca, le adjudicaron la cadena de oro, que era el premio de! vencedor. Pintó el Veroncs composiciones importantes para otros templos venecianos, pero, como Tintoreto, desplegó sobre todo su genial actividad y ios tesoros de su fantasía decorativa en el palacio Ducal y otras suntuosas inoradas. Había comenzado por pintar frescos en Verona, y también los hizo en Venecia, pero desgraciadamente todas sus obras de este género se han perdido. A pesar de haber venido de una ciudad extranjera- -dice Rooses, -Veronés no es menos esencialmente veneciano, j ues ninguno ha producido mejor la impresión de opulencia y de fausto de que la poderosaRepública daba muestra en su apogeo y en la proximidad de su decadencia. Sus vastas ilustraciones de los festines de la Biblia representan más bien los aparatosos banquetes servidos en los palacios de los patricios de su tiempo. Kstos cuadros y los iniinlos de Venecia en el palacio Ducal son los últimos vestigios de la omnipotencia y de la opulencia casi insolente de la oligarquía veneciana. lü procurador de la República, Grimano, legado cerca de la corte Pontificia, llevó consigo á Roma á Pablo Veioiiés, y allí, la contemplación de las obras de Miguel Au MO ¡SES SALVADO DE LAS AGUAS DEL NILO gel y de Rafael y del arte antiguo, le hizo dar mayor amplitud y sencillez ásu manera, sin quitarle nada de su gracia, de su nolileza y de su vida, dice D. Pedro Madrazo. Ivs un innlor, añade, enteramente mundano, pero su naturalismo es como el de V elázqucz, seductor por el prestigio de la varonil hei mesura, de la nobleza y del poder, y aun más fascinador todavía por la abundancia y la riqueza, lin los delicados tonos de las carnes no igualó, cierlameiite, á Ticiano, pero VA magia que üió á sus cuadros con su color luminoso y espléndido, y con aí; uellas sombras diáfanas c u q u e pevittran la luz y el ambiente, no ha sido emulada por ninguno de los grandes maestros venecianos. H pólitü Taine le atribuye este discurso á sus contemporáneos; Nosotros somos criaturas nobles, venecianos y grandes señores de una raza privilegiada superior. No escatimemos ni comprimamos nada de nosotros mismos: ingenio, corazón y sentidos, lodo es en nosotros digno de la felicidad. Demos la felicidad á nuestro. instintos y á nuestro cuerpo, como á nuestro pensamiento y á nuestra alma, y hagamos Je la vida una fiesta donde la ventura se confunda con la belleza. Kl Veronés murió en Venecia en 15 S 8. Jesús cUsputnniio con los doctores. En este lienzo, de 2 36 metros de alto por 4,30 de ancho, representó el artista al Niño Jesús, de edad de doce años, discutiendo en e! templo cim ios rlootores de la ley, que le escuchan aiioiubtadüs. Ocupa Jesiis la cátedra, que se eleva sobre tres cuerpos entre dos colt; mnas de jaspe en el