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en la de Francia, anuncios de otras comidas de gala y de otros bailes, bodas á granel, partidas de polo á diario... Niegúese ahora que la primavera es la época de la ebullición de la sangre... azul. Eso es saber hacer las cosas. Verdad es que para saber hay que ir, naturalmente, á la Universidad. Si siquiera tuvieran voto las mujeres, como se propuso al hacerse la ley, rechazando la idea el Con- Jíl violinista Manen ha sido la nota artística de la semana. Se ha aplaudido, se ha aclamado al gran violinista catalán, haciéndosele justicia, como Barcelona se la ha hecho á nuestra Orquesta Sinfónica. Para el arte no hay madrileñismo ni catalauismc. Sti lenguaje le entiende todo el mundo y llega al alma, que es adonde no llega la política, ¡y eso que suele llamársela música celestial Pero si en el cielo hay greso, ¡ese Congreso siempre egoísta, poco galante... Entonces sí hubiera sido cosa de ir á votar. Con tan buena compañía se va á cualquier lado, aquí donde es de frecuente 3 filosófico uso la frase de ¡ese no va á ninguna parte! Ahora que sabe Dios lo que ocurriría con el voto mujeril. Una revista francesa ha abierto un plebiscitó entre sus lectoras para designar 40 mujeres que pudieran ser académicas. Han sido designados, en efecto, 40 nombres; pero lo más curioso es que el que ha tenido más votos ha sido el de una muerta que jamás escribió una palabra: la bella Julieta, madama Recamier. ¿Se trata de una ironía? ¡Cualquiera escudriña la intención de las mujeres! música para recrear los oídos de Dios, creamos á pies juntillas, sin faltar al dogma, que los ángeles no tocan el violin mejor que Manen. A propósito de música, no será aventurado suponer que el lector estará harto de murga electoral: cartas recomendándole la candidatura de Fulano, cartas inclu 3 éndole un recordatorio de las obligaciones de todo elector, cartas diciéndole en qué local debe emitir su voto... Los únicos madrileños felices en estos momentos son los vecinos del distrito de la Universidad. Por virtud de la ley que dispone que allí donde no se presenten más candidatos que los necesarios para cubrir las vacantes, sean proclamados sin proceder á elección, y por arte de birlibirloque, que sin ser ley es sin embargo patrimonio de la política española, mañana no votarán los apreciables electores de aquel barrio. Hay dos vacantes; se presentaron dos candidatos, fueron proclamados concejales, y ¡nndando! Lo que sí puede escudriñarse y aun exiilorarse, y si se quiere hasta cubicarse, son sus modas. ¿Han visto ustedes los somb r e r o s último Tü í) ¡ytan grito! ¡Cinco sombreros en uno! Asícomosuena. Sobre uno de forma de campana, cuatro más equeños, redondo. s, c o n sus a l a s con sus flores, adosados á la copa de aquél y mirando á Naciente, Poniente, Norte y Sur. Para veleta es mucho volumen. Admitámosle mejor como un caldero y cuatro platos. ¡El menaje de cocina casi completo de una mujer hacendosa! 4 NGE 1, M. i C STELL