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s. JTMPiEzAN los calores y empieza la sed. Apenas la primavera apriela un poquito, los hombres sienten deseos irresistibles de refrescar sus fauces. Ya las horchaterías nos ofrecen el dulce y helado jugo justicia supongo se templará sorbiéndose al Tribunal Supremo. Pero no son éstas las seces ó sedes ¿cuál es el plural de sed? que se manifiestan en la actualidad. La sed que á fines de Abril empezamos á sentir todos los españoles es la sed que nos empuja hacía lasfuentes, hacia los arroyos, hacia los cafés y hacia losaguaduchos. Los golfillos madrileños no bien notan secas susgargantas, golpean con un pedrusco las bocas de iegc y hacen brotar un pequeño surtidor sobre el cual se inclinan de morros. Otras veces piden por favor á los que riegan que les dejen echar un traguilo, y sobre el abanico metálico que al remate de la manga esparce el agua colocan sus sedientos hociquillos. Y en mil ocasiones he sentido envidia ante tal modo de beber. Estas especiales maneras de refrescar el cuerpo se dan como excepciones á la regla general. Lo corriente, cuando se tiene sed, es beberse un vaso de agua. Pero estos vasos de agua pueden ofrecer aspectos muy distintos. Yo recuerdo aiín el vaso de agua de mi niñez. Era un vaso de agua que jamás, bebí. En mi casa, siempre que por las tardes me enviaban al teatro, me daban unas monedas por sí se me ocurría beber agua. La martingala era sencillísima. Gastaba el dinero en cualquier chuchería, entraba en el local, pedía después una contraseña de salida, y en la fuente de vecindad más próxima al teatro me atracaba de lo lindo. de la chufa. Ya las lindas camareras nos sirven chicos y más chicos con gentil donaire. El reino del botijo tiún no ha llegado, pero el limpio y fresco vaso de agua se impone. I OS señores gruesos comienzan ya á quitarse el sombrero, á enjugar con el pañuelo el sudor de su frente y á entrar en casa de doña Mariquita en busca del enorme pulpito de zarzaparrilla. I a sed ha llegado, y pocos nos veremos libres de ella durante estos cinco meses ardorosos que se nos vienen encima. Y ¿dónde reside la sed... I, a sensación que nos produce es muy difícil de localizar. Para algunos la sed es cosa de la laringe; para otros, es cosa del estómago; para mí, es cosa... de echar un trago en seguida. La sed es muy desagradable y casi siempre imperiosa. De este adjetivo pocas veces se ve libre. El ardiente deseo de apropiarse el organismo la humedad que le falta, es lo que da origen á esta violenta necesídad. -Sin embargo, la sed no se templa tan sólo con agua. H a y géneros de sed que necesitan bebidas especiales. L, a sed de venganza se aplaca únicamente con sangre (lo cual ox parece una porquería) y la sed de