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de la sanséria ó Aduana de tierra, con un crecido sueldo y con la obligación de retratar á todos los dux que durante su vida llegaran á esta primera magistratura de la República, percibiendo ea cada caso un pequeño estipendio de aumento. En 1518 pintó el magnífico cuadro de la Asimción para el altar mayor del templo de Santa María de Frari, que hoy está en la Academia, y en 1528, después de haber retratado á varios personajes, entre ellos el dux Andrés Gritti y el rey de Francia Francisco I, pintó para la gran sala del Consejo el cuadro de la batalla de Cadora entre venecianos é imperiales, que aumentó más todavía su fama. Ño menos contribuyó á su gran renombre su lienzo de San Pedro Mártir, para la iglesia de San Juan y San Pablo. El célebre Pedro Aretino recomendó á Tiziano al emperador Carlos V, y éste le invitó á que hiciese su retrato en Bolonia, y tan satisfecho quedó el Monarca, que no quiso que ningún otro pintor le retratase en Italia. Opina Cean Bermúdez que desde entonces hasta el año 1535, en que Carlos V firmó el diploma de conde palatino para su pintor predilecto, debió Tiziano de pintar los cuadros de su mejor época que existen en el Museo de Madrid. Refiere el biógrafo florentino Vasari que el Papa Paulo III le invitó desde Ferrara para que hiciera su retrato. Hízolo Tiziano entonces (1543) y dos años después, en Roma, introduciendo en su magnífico cuadro las figuras del cardenal Farnesio y del duque Octavio, parientes del Pontífice, le ofreció S. S. á Tiziano el cargo del Piombo, que había quedado vacante á la muerte de fra Sebastiano, pero el artista declinó este nombramiento. También refiere el mismo biógrafo que hallándose Tiziano pintando en el Belvedere su ASUNTO MÍSTICO cuadro de Dánae recibiendo la lluvia de oro, fué á visitarle Miguel Ángel, y elogió mucho su obra, pero al salir del taller dijo que eran muy notables su colorido y su ejecución, pero que era de lamentar que los pintores venecianos no siguiesen mejor método y se mostrasen tan flojos en los buenos principios de! dibujo, añadiendo que si en el Tiziano se hubieran emparejado la ciencia con las dotes que á la Naturaleza ebía, ninguno hubiera podido rivalizar con él Felipe II, que desde que era Príncipe apreciaba mucho al gran artista veneciano y le habla encargado obras, se declaró su decidido protector cuando subió al trono. El genio de Tiziano no se agotó con los años; á los setenta y uno de edad pintó el magnífico retrato ecues trc del emperador Carlos V en la batalla de Mulhberg, y á los ochenta y dos pintó para Felipe II los hermosos cuadros de Diana y Calislo y Diana y Acleón, que conserva la galería Stafford, de Londres. Ralph N. Wornum dice que para conocer bien á Tiziano hay que estudiarle eu enecia y ea Madrid, y en efecto, después de Veuecia ningún Museo posee como el del Prado 42 cuadros suyos de los mejores. Falleció Tiziano en Venecia, á los novs n a y nueve años, en 1576. Retrato á caballo del emperador Carlos V. Este lienzo, de 3,72 metros de alto por 2,79 de ancho, representa al Eiuperador montado en un caballo andaluz, vistiendo biillante armadura guarnecida de oro en la torazu y el morrión, y cruzado el pecho con la banda roja y oro de la casa de Borgoña, tal cual le descrioeu los historiadores en la batalla de Mulhberg, de 24 de Abril de 1547. Este cuadro, que estaba eu el antiguo Alcazar de Madrid, padeció mucho en su parte inferior en el incendio del Real Palacio, y fué preciso restaurarlo. CARLOS LUIS DE CUtNCA.