Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS DÍAS PASADOS... 1 os desesperados han dado mucho que hablar, y no digamos que llorar para no incurrir en sensiblerías que es cosa, reputada como cursi. Los desesperados son los locos que con los albores primaverales han nutrido con sangrientos sucesos las estadísticas délos hospita; les y cementerios de Madrid y de provincias: el recluido que hace frente á sus guardianes, la madre que hiere á la hija. y busca la muerte después, el esposo que hiere á su esposa y atenta contra su vida después... Los desesperados son igualmente, y también han sido muchos estos días, los que buscan en la muerte solución á sus miserias morales y materiales. Y desesperados son, en fin, los que perecen de hambre, sin protestar contra la sociedad que los ol vida, bien que para reparar su falta en cuanto repara en ella. Dígalo esa familia de una casa de la carretera de Aragón que perecía de hambre y frío á las puertas mismas de este Madrid frivolo y aturdido, cuy; s risotadas llegarían insultantes á los oídos de la madre y de los ocho hijos hambrientos y enfermos, arrancándoles maldiciones que hoy se habrán trocado en bendiciones, porque Madrid, el loco de atar en sus calaveradas, pero siempre justo y razonable en el fondo, sé ha apresurado á acudir con generoso auxilio para los infelices. Y en primera fila, como siempre, con su bello gesto de luchadora y con su aureola de ángel de la caridad, la marquesa de Squilache. De la merienda cívica, ó ciudadana, ó lo que fuere, ya nadie se acuerda. Pasó como nube de primavera, que positivamente son más efímeras que las de verano. Sin embargo, hay quienes la reputaron de ni- barrón y hasta de tempestad eon estragos y todo. Así lo afirman los modestos industriales que tienen sus merenderos eií los Cuatro Caminos, en las Ventas y en otros alrededores de; iíMadrid, que se quedaron aquella tarde sin negóciovporque su clientela se marchó á la Pradera del Corregidor. ¡Que les vayan á ellos con cuchipandas nacionales para protestar contra las arbitrariedades del Gobierno! ¿Cabe mayor arbitrariedad que quitarle la parroquia á un comerciante para llevársela al de enfrente: ¡Párate, oh, Sol... y Ortega! -dirán remedando la invocación del poeta. Sevilla se divierte. Su feria de renombre universal, sus corridas de toros, sus fiestas de sociedad, su Prado de San Sebastián con su color indescriptible y su animación inenarrable, han atraído este año, como todos, gentes de todas las provincias y de todas las naciones. Madrid ha enviado colonia nutrida, y cuentan los que ya vuelven que aquello está hechorun paraíso; que ver Sevilla en este tiempo e poi mozñe. de tifus exantemático del que, según dicen, queda aún no poco por estos Madriles de nuestros pecados. Y á proposito... Se habló los días pasados A rz %o de esta insigne dama, al rectificar la noticia publicada por los periódicos sobre la inauguración de una capilla de la basílica de Santa Teresa en Alba de Tormes, noticia anunciadora de que la marquesa había costeado la construcción. En efecto, la ilustre dama no ha costeado la construcción de una capilla. Ha hecho más que eso: ha logrado, con sus felices y siempre celebradas iniciativas, resucitar unos trabajos que estaban muertos. Un prelado insigne, el P. Cámara, concibió la idea de erigir en la simpática villa del Tormes una basílica que guardase los restos de aquella gran santa, tan eximia, tan interesante, tan española, que se llamó Teresa de Jesús. El proyecto era magno, digno de los alientos de su iniciador. Comenzaron los trabajos que el inolvidable agustino hubiera terminado, porque su entusiasmo hacía milagros; pero murió el obispo de Salamanca, faltaron recursos, y las obras se suspendieron ó poco menos. Entonces fué cuando una Infanta, toda bondad, doña Paz de Borbón, pensó en activar la edificación. Necesitaba una auxiliar activa, influyente y animosa, que no podía ser otra que la. marquesa de Squilache, y esta nobilísima señora abrió su bolsillo, organizó una rifa, pidió limosna á sus amigos y consiguió dar nuevo impulso á la edificación de la basílica, edificación que continuará, y que es necesario que continúe mucho tiempo si la monumental iglesia de la Mística Doctora ha de terminarse algún día. Porque falta mucho, muchísimo que construir, y es necesario el esfuerzo de muchas voluntades que secunden la idea grandiosa del P. Cámara y el esfuerzo generoso y abnegado de la Ptia iun las corridas y entrégase ahora. á la fiesta pópularísima y genial marquesa- hípica, en la que lucen las ricas- cuadras. andaluzas, como les lució antes en su feria, los más preciosos ejemplares, y no digamos que más jóvenes por no