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LA VIDA VIENESA I f N PUÑADO DE SOMBREROS ¿Te asombran, lectora? Pues es el wie iier- chic, lo que la moda vienesa ordena que tienen qvie llevarlas mujeres esta primavera... Ya los de París eran grandes, exageradamente grandes, pero al llegar á Viena los modelos parisinos, los sombrereros vieneses han creído que debían modificarlos aumentando un poco más el tamaño, y ha resultado esa bonita colección de sombreros de señora que van á hacer la delicia de los espectadores en los teatros de verano. Ese es el loiener- chic, el chic vienes que quiere rivalizar con el parisién en todo. Por eso en Viena las mujeres visten como en París, cobran como en París, y si seguimos paso á paso la jornada enterada una vienesa elegante, veremos que reparte el día haciendo las mismas cosas que una elegante parisina. Sin embargo, en la moda vienesa, como en la moda berlinesa, los modistos ponen siempre un poquito de exageración, y así resulta ahora que se les ha ido la mano en la confección de los sombreros de verano. Pero pasad por el Graben, y en los escaparates de modas veréis los nuevos modelos que enloquecen á las mujeres, porque ni una sola se resigna á cruzar la calle sin detenerse á contemplar estos enormes artefactos, eligiendo ya con el pensamiento el que cree que la sentará mejor. Los honibi es, en cambio, se escandalizan al ver semejantes armatostes, y mientras unos hacen chirigotas y ridiculizan el exagerado tamaño, otros protestan indignados. Estos últimos son indudablemente los casados, que barruntan el nuevo desembolso que sus caras esposas los van á obligar á liacer. Yo me he quedado atónito viendo estas enormidades y he compadecido sinceramente, no á los maridos que tendrán qiie pagar la adquisición, sino á las pobres mujeres que se van á sacrificar llevando en sus cabezas tan colosal peso. Y ahora me explico por qué Iss damas sufren con tanta frecuencia a t a q u e s de migraine. ¿Qué nos sucedería á nosotros, lector amado, si tuviésenics que lle ar por obligación día y noche cinco kilos de paja sobre los sesos. ¡No! ¡Primero el suicidio! La mujer es más fuerte, más decidida más resignada que nosotros. Cree que esas cestas la sientan maravillosamente, y lo aguanta todo, ¡o sufre todo con tal de aparecer bonita y elegante. ¡Oh! Elegante, sobre todo... Si á una mujer cualquiera la oponéis reparos; si la decís que es una exageración de mal gusto llevar estos sombreros si la demostráis que puede hasta ser nocivo para su salud, os contestará resignada: ¡Es la moda! ¡Yo no tengo más remedio que ir á la moda! Y para ir á la moda es preciso adquirir entera la nueva colección de sombreros que acaba de hacer suaparición en los escaparates de los modi. -tos del Graben... Seis sombreros necesita comprar toda vienesa elegante para repartirlos convenientemente con otros tantos vestidos y lucirlos por ia mañana en el Prater, por la tarde en el Ring y por la noche en los teatros. Seis sombreros que cuestan un dineral y que luego hay que adornar con largas agujas de brillantes ó con tremendos imperdibles cuajados de preciosa pedrería. Seis sombreros, en fin, de las más atrevidas formas, y que, quizá por esto mismo, el zvienc: -chic los ha bautizado con el nombre italiano de Vcdova allegra, el título de la famosa opereta. Los sombreros á lo Vcdova allegra están inspirando- á los caricaturistas vieneses composiciones inenarrables y chistes sangrientos; pero su trabajo es inútil, porque basta ir una noche al Theatre í m- der- Wieu, al Johau Strauss Theatre, al Apolo ó á Ronacher para ver el caso quehacen estas cabecitas testarudas de las cuchufletas y burlas de los periódicos satíricos. Al contrario... Yo he llegado á sospechar que muchas. elegantes prefieren copiar las fantasías exageradas de los caricaturistas á los modelos que publican los periódicos de modas. E! figurín del porvenir será una caricatura. Pero ¿qué más caricaturas que estos modelos de sombreros á lo. Vcdova allegra que acaba de lanzar tiránico y déspota, como buen austríaco, el loiener- chic? JOSÉ JUAN CADENAS