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XvOe DTiLB FJ SA- DOe... ON la llegada de la Pascua Florida ha coincidido este año la de las golondrinas. Decididamente, la hermosa primavera es con nosotros. Sin perjuicio de volver á encender las chimeneas si se tercia, que si suele terciarse. Y con la Pascua y la presencia de las golondrinas, ha coincidido también la: jura de la bandera, que por su brillo, por su alegría, por su solemnidad, recuerda aquellas mañanas del Corpus madrileño cuando la procesión desfilaba al mediodía y Madrid lucía sus trapitos de mil colores, sus mantillas blancas y sus claveles á pleno sol. I as golondrinas han vuelto. Pero aquellos tiempos, ya lo dijo el poeta que las cantó, ¡no volverán! Durante el invierno las elegantes fueron al Real con la cabeza llena de lazos y de cintas entrelazadas con el cabello. Hoy no hay fregatriz, ni cigarrera, ni chica de los barrios bajos que salga á la calle sin ese tocado. Y feneció la moda también. ¿Por qué, ¡oh, cielos! no usarán sombreros, á ver si acababan con esos calderos invertidos que empiezan á poner- ie nuestras elegantes? Aunque el Sábado de Gloria fué pródigo en novedades teatrales, lo cierto es que sólo una obra, la de Benavente estrenada en lyara y tiO tulada De cerca, alcanzó éxito grande y merecido. En la C o m e d i a fracasó una obra para hombres solos y paia la Bombi Llevaba el sugestivo título de Las insaeiables. Realmente su asunto, sólo dorado Regresan l a s familias madrileñas que fueron á pasar la Semana Santa á Sevilla, á Murcia, á Toledo... Cuentan sus impresiones, y sus amigos las oyen como quien oye llover. Porque eso es, precisamente, todo lo que tienen que contar: que durante los días santos han visto llover, llover y más llover. Y al contarlo, todavía abren, sin darse cuenta, instintivamente, sus paraguas. Entre otras muchas sosas, han traído las Pascuas las modas femeninas de primavera. ¡Hay que verlas, señores! Y lo que aún es peor para padres y esposos... ¡hay que pagarlas! L, os sombreros han perdido vuelo, 3 ero han adquirido volumen. ¿Por qué las criadas de servir y las muchachas de clases humildes no usarán sombreros? Si los usasen, esas modas estupendas morían en el acto. Cosa probada. IJn la primavera privaron en las clases altas unas con mucha gracia y con situaciones cómicas de mucha fuerza- -véase el de varias de las obras que traerá la Tina di Eorenzo, -hubiera pasado sin escozor para el paladar de nuestro público. No, no fué sábado blanco el Sábado de Gloria de la Comedia. Fué verde. Hasta el circo de Price ha estado desgraciado esta vez. La compañía es floja. Las novedades escacearon. El público se aburre. E n fin, qué será ello que el número más entretenido lo constituye un inglés aburrido que hace juegos malabares empleando actitudes de hombre que, hastiado y rendido, trabaja de mala gana. Eso sí, los jueves está brillante la sala. El brillo se le da la moda loca. Tan loca, que todavía no h a reparado en lo feo, en lo incómodo, en lo insoportable que es el tal circo. faldas á listas azules, plegadas. Se imitaron prontamente; se vendieron en las tiendas de la calle de Toledo. Y se acabó la moda. Otra de las novedades teatrales que nos trajo la Pascua Florida fué el debut, como artista de baile, de