Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
jLiü nE: i, V UREL ha escrito poco; pero desde su primer libro, Sans Halle, la atención de los literatos se ha fijado en esta joven meditativa y lírica, de quien Jean Bonnefon ha dicho que tomaba en secreto la lira del poeta y llevaba públicamente la capa del filósofo ¿Filósofo? Otros dirían moralista. Saris Halle encierra una colección de pensamientos que le han merecido el título de filósofo; es M. Emile Faguet, el más eminente crítico francés de nuestra época, quien se lo ha designado (Reviie Bleue, 22 de Marzo de 1902) Emile Faguet le reconoce una intensa sensibilidad femenina, delicadeza infinita, al lado de cualidades de estilo conciso, flexible, á la manera de La Rochefoucauld. Este gran crítico recuerda también los nombres de Nietzche, Heine, Joubert. Pasan dos ó tres años antes que Aurel publique una especie de novela, Les Jeux de la Flamme, la que inmediatamente la coloca entre las mujeres más notables del tiempo presente. E s difícil decir lo que encierra Les Jeux de la Flamme; pero ciertamente puede asegurarse que forman uno d e los breviarios de a m o r m á s sensibles que hayan brotado jamás de la pluma de un psicólogo. De este libro ha es- crito Camilo Mauclair: Condensa años dereflexión, y demuestra una extraordinaria afición á analizar la vida interior. Ea frase y la idea están nutridas de observación. Es de un bellísimo arte literario, de un artequeconserva siempre algún secreto. N o se leerá una vez sino para volver á leerlo mejor. Libro lleno de ensueños y de verdades tristes, que contrasta extremadamente con tantas otras o b r a s deleitables, pero pronto olvidadas de la literatura femenina contemporánea. Lasmujereshan rendido justiciaáestahermosa obra, frutodelargameditacióia yde sorpreadcate sensibilidad. En el Mercute de France, Rachilde, un tipo de mujer célebre, y uno de los espíritus superiores de su sexo, ha declarado que Les Jeux de la Llamme: Presentarán, por la variedad de sus combinaciones, todas las series de diálogos de amor pasados, presentes y futuros. No son una novela común, sino el manual de la perfecta Eva del siglo xx... que, sin duda, dio a l a mujer del primer hombre la serpiente, madre de toda literatura. Aurel no se limita á escribir. Da también conterencias. En el teatro de las Artes ha hablado de Bernard Shaw y de su Cándida; en el Concierto, de l peur de í emphase et de l art de Debussisle; en la Sociedad de Sociología, de La Jemme de lelires conlemporaine. Las ideas sobre la mujer escritora han visto la luz en un folleto titulado Comment lesJemmes deviennentécrivaines. Se tacha á Aurel de obscuridad; se dice que es un autor difícil, y se compara su manera á la de Mallarmé v á la de Moeterlmk. En verdad, Aurel no es obscura sino para los que tienen la costumbre de leer de prisa y superficialmente. La suavidad de sus pensatuientos, los delicados matices de su arte, que profundiza y explora íntimamente las sinuosidades d e nuestra sensilíílidad moderna, exigen una lectura detenida y meditada. Entonces todo aparece claro, nuevo y fecundo como el arte de los escritores que sepresta á discusión. Aurel tiene fanáticos y tiene detractores, así comO todos los escritores originales. -Nos ha nacido una muier- -dice de ella Jean Dolen, ¡una mujer más! Los que la comprenden mal dicen ligeramente que es una feminista, lo que es inexacto. Aurel no se preocupa absolutamente del derecho de las mujeres. Su espíritu, su voluntad no se mueven sino en la esfera de la sensibilidad. Su último libro Pour én (l.ii r avec í amant, no o b s t a n t e su t í t u l o a g r e s i v o demuestra claramente que Aurel no es feminista sino para desear la liberación sentimental de la mujer. Entre la mujer y el hombre, ella quiere que el amor nazca de una elección libre entre iguales y no de la docilidad y sumisión de la mujer. Aurel es un apóstol del amor; ella no escribe sino sobre el amor, y no piensa más que en esto. Las que mediten sus libros amarán más y mejor al hombre, con más conocimiento y con más ahinco. No querrán un amor de siervas, sino un amor espontáneo y n o b l e que será mucho laás fuerte y eficaz para la felicidad del hombre. Aurel se inspira en la vida del corazón, y de este luodo ha llegado á conquistar rápidamente su celebridad literaria. He aquí el retrato qrte ha trazado Georges N o r m a n d y un conocido cronista de París: Una cara de juventud avisada y de orgullo adquirido; una cara aristocrática, aunque con los ojos variables y la frente tempestuosa que parece padecer con el peso de la cabellera abundante; una cara seria ó risueña, conforme está marcada por la risa ó por el llanto; una cara que hace pensar á una porcelana fina iluminada por dentro. Por curioso que sea este retrato y aunque parezca exacto, es menester declarar, sin embargo, que lo. substancial del arte y la naturaleza de Aurel es la sinceridad. A ella debemos la prodigiosa abundancia psicológica de su obra. El engaño es pobre y la franqueza es rica; los artistas han contado siempre todo lo que se refiere á si mismos. Por esto hay motivos para esperar una larga serie de obras de Aurel, eminentemente significativas, referentes al hombre y á la mujer, los que expresarán maravillosamente las ansiedades de la pareja humana, y serán dignas de los libros que hasta ahora ha presentado á nuestra admiración. EVANGPLINA.