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iiuevf. 1 1 r. iitigua fórniu a conltgo pan y cebolla la cambiaremos en esta otra más pnn a. -ve: r 3 X conltgo pan y quesillo. Y ahora déme usted el brazo, que ia voy á acompañar hasta su casa y la voy á pagar el tranvía de las Ventas hasta la Puerta del Sol. ¡Oh, generoso Abril! ¡Beuuito sea tu poder pasional, que asi abre á la esperanza los más modestos corazones... visitan las cuadras... Ya nadie se pega un tiro por una equilibrista... ¡Qué asco... Y Abril responde: -Entonces ¿por qué vienen ustedes ahora... Ahora hay otras cosas. El arte acrobático y ecuestre ha evolucionado, pero siempre es alegre, siempre es joven como yo... Miren ustedes qué duetistas... ¡üo son guapas? ¿No son espirituales... Y ese clown á la moderna, ¿no tiene más fino sjnit que aquellos de bofeTI tada y tente tieso... Pues ¿y el público... ¡Vaya canela! ¡Vaya aristocracia! ¡Nueve días de moda á la TARAKÍ... TA... TA... TA... RA... RÍ semana! ¿Cuándo se vio eso... ¿Y las sillas de pista, No es pequeño el salto que hay que dar desde el cuándo estuvieron tan juntas como lo están ahora... amor á los toros. Pero Abril todo lo acerca. Por la ¿Y los precios, no son caros... Pues ¿qué otros atracmañana al Retiro, y por la tarde á la plaza. También tivos queréis... Yo defiendo este arte porque la gimen eso es joven y amigo de divertirse el joven mancebo. nasia es fuerza y valor, y esas condiciones son las La inauguración de latempoi- ada es cosa suya. Toreros que le gustan á un mes primaveral como yo, todo jóvenes, mujeres lindas, cornúpetos bravos, sangre juventud y belleza y gracia... roja y música alegre. Todos lo años la afición renace. Tos que cuentan por otoños sus temjwradas, exclaman doloridos: -Esto se va... Ya no se ve nada... ¡Aquéllos eran toreros... Pero Abril responde en seguida: -Y éstos también lo son... A ustedes se les figura que todo lo pasado fué mejor... Aquéllo; mataban, cierto, pero se les exigía menos. Su labor era un poco basta, de mogollón... En cambio, ¡vean ustedes... Menos arte, eso sí, pero ¿y coraje... La gente nueva es la que empuja... Van ustedes á ver este año al Tzfiís Chico... Se los come crudos... ¡Eh, á la plaza, á la plaza... Y el circo se llena. Y el público aplaude. Y si protesta, lo olvida, y al siguiente mes de Abril se vuelve á abonar, y ¡eh, á la plaza, á la plaza... ¡Bendito mes, que no dejas perecer el fuego sagrado de la afición taurina, último resto viril del carácter nacional. iir Y POR T, A XOCHU A RARISII Abril, de vuelta de los toros, se embadurna la cara con harina, se viste el bombacho y el holgado frac de los payasos, y abre la puerta de la pista á la gentil ccuyere. También aquí los viejos aficionados lanzan sus quejas. Tienes razón, joven rapaz. ¡Bendito tú que inauguras este efímero reinado del músculo de acero, la línea bella y la mueca cómica... Sin arte, sin vigor y sin risa, ¿qué seríamos... Nada adsolutamente. IV IXrVIA PINAT, ¿Se acuerda usted de aquellos Leotards... ¿Y aquel Tony- Grice... Ya no se ven números así... Ya no se Abril abre el paraguas. Caen cuatro gotas. Por Abril, aguas mil, dice el adagio. Pero este año el mes de las aguas ha sido Marzo. El Canal de Isabel II, la Hidráulica Santillana, los antiguos viajes, la epidemia tífica, el agua filtrada, el agua venenosa... Las aguas de Abril son más puras. Son aguas que caen del cielo en menuda llovizna. Son chaparrones propios de este joven lues, cjue después de regar con ellos el piso, abre la puerta para que entre el florido Mayo sin miedo á que se le empolven sus flores. ¡Bendito Abril, que así preparas el reinado de las rosas... LUIS DE TAPIA.