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binete delrabajo. De allí salió el espíritu que informó las leyes alíonsinas, y que aún flota sobre nuestra legislación; allí acudieron en consulta para ventilar arduas cuestiones los varones más eminentes de extranjeras tierras; alií alentaron losprecursores de nuestro siglo de oro; allí, en fin, el ansia de saber halló los manantiales que templaran su fuego, y las inteligencias curiosas pudieron aso. marsc á todas las ventanas de la ciencia... Al admirar el reposo y el silencio austero de la ciudad, se comprende cómo es preciso para influir en la vida alejarse de ella, aunque esto parezca una paradoja. La historia de Salamanca nos demuestra que, separada del tráfago, corriente, pudo en su tiempo colaborar en la dirección del pen Sarniento universal, Y es que en la vida del espíritu el recogimiento meditativo y la contemplación extática tienen un dinamismo avasallador, y son fuerzas que sirven para mover el mundo, Porque así como no está la voluntad en los miembros del cuerpo que se mueven, tampoco surgen las ideas directoras de entre esos elementos que, por ser buII 1 CÍ 0. SOS, presumen de definidores de la vida... Fué ayer Salamanca una de esas íuerza. s que movieron el mundo. Fué ayer la encargada cíe conservar y de extender el mayor de los tesoros. ¿Ayer... Hoj también. Después de las vicisitudes impuestas por ¡os cambios y las y T 1 IGLESIA DE SANTO DOMINSO mudanzas de la vida, Salamanca ha vuelto lentamente á reanudar su historia. L, a Universidad renace, alegrada por el sol que baña el claustro y hace crecer las flores del jardín; vivificada también por el esfuerzo de los doctos varones que ocupan los sillones magistrales... La ciudad camina, la ciudad marcha fortificada por la memoria perdurable del pasado, viendo en ella el mejor acicate para su vula; porque la historia de la mujer de I ot podrá aplicarse á los que se detienen á mirar el aj er, no á quienes lo miran mientras van hacia el mañaua... Periódicamente turban un momeuto el reposo de la ciudad augusta las lentas caravanas que llegan de los pueblos del contorno á depositar la rtiita en las paneras que la aguardan... F uertes mocetoiies, vestidos algunos á la usanza clásica del país, guían los carros rebosantes de trigo, recogido después de fatigas incesantes; ó son viejos curtidos por el aire y el sol, ágiles aún por el bregar constante, los que llegan ai frente de las yuntas, Quizá un momento se crucen en una vieja calle con los varones doctos... Y entonces se confundirán dos sacerdocios. Junto á los que cultivan la tierra que á todos nos sustenta, los que cultivan el espíritu que á todo. s nos ennoblece. LA ESTATUA DE fRAY LUIS DE LEÓN Fc ts LucüStt ANSELMO VIAKTIN